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5 razones científicas para conectar a los niños con la naturaleza

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5 razones científicas para conectar a los niños con la naturaleza

Diversos estudios han demostrado el impacto de la naturaleza en la salud mental de las personas. Esta evidencia permite relevar la importancia de abrir espacios para que los niños se conecten con ésta.

Escrito por: Camila Londoño

agosto 3, 2018

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Streeter

David Strayer, investigador de la Universidad de Utah, asegura que a lo largo de 100 años, las personas han hablado mucho de sus profundas experiencias con la naturaleza. Ahora, sigue sucediendo, pero según lo afirma en un artículo de la revista Greater Good de la Universidad de Berkeley, la diferencia es que en este momento, la ciencia está evidenciando los cambios que se dan en el cerebro y en el cuerpo cuando interactuamos con la naturaleza. Él y otros investigadores se han dedicado a demostrar estos beneficios, sin embargo, vivimos inmersos en una sociedad que le da prioridad a los espacios interiores y a la conexión con el mundo digital… incluídos los niños. En este momento histórico debería suceder lo contrario; los hallazgos científicos deberían ser la razón que necesitamos para legitimar el impacto de la naturaleza y la protección de ésta como medio para tener vidas más saludables, felices y creativas. La temática es transversal a todos los contextos y por supuesto, debería ser especialmente relevante en el ámbito educativo, donde los profesores, con las herramientas indicadas pueden fomentar el vínculo de sus estudiantes con el mundo exterior. ¿Qué dice exactamente la ciencia?

1. Menos estrés

En un experimento realizado en Japón, se le pidió a las personas que caminaran en el bosque y en un espacio urbano. Las caminatas eran igual de largas y tenían el mismo nivel de dificultad. Los investigadores midieron las pulsaciones, la presión arterial y otros factores. Además, los participantes llenaron cuestionarios acerca de su estado de ánimo, sus niveles de estrés y otros puntos a nivel psicológico. Los resultados mostraron que, aquellas personas que caminaron en el bosque tenían ritmos cardíacos considerablemente más bajos, indicando que estaban más relajados y menos estresados. También demostraron tener un estado de ánimo menos ansioso, en comparación con quienes caminaron en la zona más urbana. Otro estudio realizado en Finlandia evidenció que los habitantes urbanos que paseaban sólo 20 minutos a través de un parque urbano reportaron significativamente más alivio del estrés que aquellos que paseaban por el centro de la ciudad. Las razones no son muy claras, pero los científicos creen que esto tienen que ver con el hecho de que evolucionamos para estar relajados en ambientes naturales.


2. Positivismo

Gregory Bratman, de la Universidad de Stanford ha encontrado evidencia con respecto al impacto que tiene la naturaleza en nuestro estado de ánimo. Los resultados de un estudio que se llevó a cabo en 2015, demostraron que las personas que caminan en la naturaleza, tienen menores niveles de ansiedad y rumiación (pensamientos centrados en los aspectos negativos de uno mismo), mayores niveles de emociones positiva y mejoras en la realización de tareas de memoria.


3. Creatividad y atención

Muchos científicos creen que nuestros cerebros no fueron creados para el bombardeo de información al que estamos acostumbrados hoy. Aseguran además, que esto puede provocar fatiga mental, y agotamiento, lo que requiere una “restauración de la atención” para volver a un estado normal y saludable. Strayer, uno de los investigadores que ha trabajado en torno a este tema, cree que estar en la naturaleza justamente restaura los circuitos de atención agotados, lo que puede ayudarnos a estar más abiertos a la creatividad y a la resolución de problemas, un hecho fundamental en los procesos de aprendizaje de los niños. En un estudio de 2012, él y sus colegas demostraron que los excursionistas en un viaje de cuatro días podían resolver significativamente más acertijos que requerían creatividad en comparación con un grupo control de personas que esperaban realizar la misma excursión.

A través de otro estudio se descubrió que el impacto de la naturaleza en la restauración de la atención explicaba mejores puntajes en pruebas cognitivas realizadas con los participantes del estudio. Este fenómeno puede deberse a diferencias en la activación cerebral cuando se ven escenas naturales en comparación con escenas más urbanizadas, incluso para aquellos que normalmente viven en un entorno urbano. En relación a esto, otro estudio realizado por Peter Aspinall en la Heriot-Watt University (Edimburgo), monitoreó el comportamiento cerebral de personas que caminaban en espacios verdes; lo que descubrieron es que estas personas demostraron menor frustración y excitación. Esto, según los expertos puede ser lo que permite la restauración de la atención, fomentando una mentalidad más abierta y meditativa. Es este tipo de actividad cerebral se llama “la red predeterminada del cerebro” y está ligada también al pensamiento creativo. “Si has estado usando tu cerebro para realizar varias tareas -como la mayoría de nosotros hacemos la mayor parte del día- y luego lo dejas de lado y sales a caminar, sin todos los dispositivos, has permitido que la corteza prefrontal se recupere”, dice Strayer en la revista. “Y es entonces cuando vemos estas explosiones en la creatividad, la resolución de problemas y la sensación de bienestar”, agrega el científico.


4. Confianza y generosidad

Investigadores de la Universidad de California en Berkeley, estudiaron el posible impacto de la naturaleza con respecto a la generosidad y la confianza. Como parte del estudio, los investigadores expusieron a los participantes a escenas de naturaleza subjetivamente bellas (esos niveles de belleza fueron evaluados independientemente) y luego observaron cómo los participantes se comportaban jugando dos juegos económicos que miden la generosidad y la confianza (Dictator y Trust). Después de exponerse a las escenas más bellas de la naturaleza, los participantes actuaron con más generosidad y más confianza en los juegos que aquellos que vieron escenas menos bellas, y los efectos parecieron ser debidos a los aumentos correspondientes en la emoción positiva que se menciona en el punto 2. Otras pruebas se han realizado para apoyar este argumento. Por ejemplo, se realizó un ejercicio donde los participantes que observaron una conjunto de árboles muy altos durante sólo un minuto experimentaron aumentos mensurables de asombro y demostraron estar más dispuestos a ayudar en algunas tareas.


5. Aprender mejor, vivir mejor

Nadie puede decir con certeza cómo la naturaleza se compara con otras formas de alivio del estrés o de restauración de la atención, como el sueño o la meditación, sin embargo, la investigación sugiere que hay algo sobre la naturaleza que nos mantiene psicológicamente más saludables. La naturaleza es un recurso gratuito, se puede acceder a éste saliendo de la casa o de la escuela y en ese sentido, no debería ser desaprovechado. Aunque la investigación no es concluyente, investigadores como Strayer creen que todo esto da luces sobre cómo la naturaleza renueva, permite sentir mejor, pensar mejor y profundizar en la comprensión de nosotros mismos y de los demás. Esto aplica en todos los contextos, en todas las edades, pero con mayor razón debería entenderse aún más en el ámbito educativo, desarrollando actividades y diseñando patios escolares verdes que permitan a los niños desde muy pequeños estar en contacto con la naturaleza, no sólo para que la valoren y respeten, sino para que a través de ésta, puedan aprender mejor, vivir mejor.

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2018-08-03T17:55:39+00:00 agosto, 2018|Cómo aprenden los niños|0 Comments

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