Colegios sin libros, sin suspensos… Y sin pupitres

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Colegios sin libros, sin suspensos… Y sin pupitres

Este artículo publicado en El País, de España, se muestran algunas estrategias que se trabajan en un contexto sin libros ni deberes y que favorecen el contacto con las nuevas tecnologías.

Escrito por: Fuente Externa

septiembre 24, 2018

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La posverdad campa a sus anchas en el debate de la educación, que protagoniza charlas y documentales abundantes en YouTube, noticias de métodos-panacea con nombre en inglés y bestsellers. Hasta se ha dicho, exageradamente, que “la creatividad será igual de importante que la alfabetización”. Esto, en un país en el que la calidad del sistema educativo es una preocupación constante, hace que la inspiración a menudo se disperse. Guía para elegir colegio con criterio.

Por su parte, Marta Ferrero, maestra, doctora en Psicología e investigadora posdoctoral de la Universidad de Deusto, afirma: “Siempre ha habido profesores malos que impartían clase sin que les preocupasen los conocimientos de los alumnos. Pero no tiene por qué ser así. El maestro puede hacer preguntas estimulantes y poner ejemplos. En el caso de aprendices de corta edad, la enseñanza directa es la que ha demostrado ser más adecuada”.

Lo que sí genera ciertas dudas es la utilidad de los deberes, después de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alertase de la cantidad de tiempo que ocupan estas tareas para los escolares españoles. “La investigación dice que son eficaces en secundaria, no tanto en primaria”, puntualiza Marta Ferrero. Otra disputa sobre el modelo convencional es la que pone el acento en que España ostente el segundo porcentaje más alto de la UE en abandono escolar temprano. El profesor Royo, opina: “No podemos bajar el nivel de exigencia para arreglar la estadística. No saber es más grave que suspender. Los alumnos deben progresar tanto como su capacidad y ganas se lo permitan, contando con nosotros para detectar a tiempo las dificultades. Pero hay que exigir”.

Una explosión de nuevos métodos

Con tantas voces discrepantes, han aparecido maneras revolucionarias de enseñar. Muchas de ellas plantean un cambio rupturista en los roles del profesor y el alumno, aunque la investigadora Ferrero matiza que algunas de estas propuestas no están lo suficientemente probadas y tienen su letra pequeña. Desgranamos las más relevantes.

Enseñanza Basada en Proyectos (ABP). Se trabaja en grupo

Y el alumno no tiene que estar sentado en un pupitre. En España es frecuente el modelo en un contexto sin libros de texto (los hacen los alumnos) ni deberes, en el que se incorporan herramientas como la gamificación o el flipped learning, que favorecen el contacto con las nuevas tecnologías. A leer y escribir se aprende por el método tradicional, aunque muchos colegios insisten menos en la caligrafía.

Un estudio reciente en EE UU, en niveles de Primaria y Secundaria de la organización MDRC, de investigación y verificación pedagógica, definió este método como “prometedor, pero no probado”. El informe hacía hincapié en el diferente grado de eficacia según las materias, y las competencias matemáticas serían las más difíciles de adaptar. No obstante, se valoraba muy positivamente la motivación de los escolares.

El referente es la red de colegios jesuitas Horizonte 2020, en la que destaca el Colegio Padre Piquer, en Madrid, concertado y premiado por la importante organización sin ánimo de lucro Ashoka como modelo de integración de diferentes culturas y alumnos vulnerables. También hay centros públicos, como el ya famoso CEIP La Navata, en Galapagar (Madrid), donde, según recientes informaciones, Pablo Iglesias e Irene Montero llevarán a sus hijos. En Secundaria y Bachillerato su presencia es mucho menor.

Montessori (y la mezcla de edades)

Fue desarrollado por la médico e intelectual italiana Maria Montessori, que creó la caligrafía entrelazada y un sistema de materiales para favorecer la didáctica (utensilios de madera que ponen a funcionar los cinco sentidos). Varios artículos en Nature o Science respaldan su eficacia, pero a su vez señalan la inexistencia de un uso estandarizado y grandes diferencias entre centros. Muchas escuelas se llaman Montessori o cuentan con sus materiales en el aula, pero no todas aplican la misma metodología.

Montserrat Julià, directora del colegio Palau Montessori de Girona, centro de referencia, explica: “Los materiales didácticos son esenciales, pero no lo más importante. La clave es que el profesor cuente cómo funcionan y luego el alumno vaya adquiriendo los aprendizajes. A partir de 5º y 6º de Primaria, los objetos empiezan a tener menos presencia”.

Otra característica se basa en mezclar distintas edades en clase, “en función de sus etapas de desarrollo”. En Primaria no hay deberes, pero se busca fomentar al máximo la lectura fuera del aula y la colaboración en tareas domésticas, y se hace hincapié en la escritura a mano. La tecnología se introduce progresivamente a través de herramientas como talleres de robótica, y son los alumnos quienes se encargan de enchufar y conectar todos los aparatos tecnológicos de clase. En cuanto al nivel de Secundaria, Maria Montessori no tuvo tiempo para desarrollar su método, aunque lo ofrecen muchos colegios. “En 1º, 2º y 3º de ESO buscamos combinar el contenido que marca la ley con aprendizajes prácticos, que pueden ser ocupaciones dentro del colegio, como atender el huerto, actividades de microeconomía o voluntariado. En 4º de ESO y Bachillerato ya suele haber materias que les apasionan e intentamos que entren en contacto con expertos. También mantenemos gran parte del trabajo en grupos colaborativos”, afirma Julià. Montessori se relaciona con una enseñanza elitista, con muchos alumnos célebres: desde Gabriel García Márquez a los fundadores de Google o Wikipedia.

Escuelas libres – Pedagogía Waldorf/Steiner: sin tecnología

Su mentor es Rudolf Steiner, presentado habitualmente como “filósofo y ocultista” y padre de la agricultura biodinámica. El ideario educativo pasa por evitar el contacto de los alumnos con la tecnología. Sus escuelas están salpicadas por la polémica en muchos países como Francia, donde fueron investigadas por el organismo estatal Miviludes al ser vinculadas con derivas sectarias y movimientos antivacunas. En EE UU, exalumnos y familias han creado webs como PLANS o Waldorf Watch para poder informarse sobre este método. Según la organización, en España habría unos 80 centros, algunos destinados a formar a profesores.

Otras escuelas libres o vivas: alumnos autónomos y al aire libre

Están inspiradas en la Institución Libre de Enseñanza, aunque dentro de los 600 centros que según el portal Ludus hay en España, existen diferentes corrientes. La mayoría comprende las etapas de Infantil y Primaria. Entre ellas, las Escuelas Democráticas, en las que las normas y los límites se fijan entre todos y donde se habla de “sanciones”, “juicios” y “parlamentos” para organizar la convivencia. O las Escuelas-Bosque, ubicadas en entornos naturales, que buscan que los niños permanezcan al aire libre la mayor parte del tiempo.

También son libres o vivas las escuelas basadas en el enfoque Reggio Emilia, un tipo de pedagogía fundamentada en la idea de “los cien lenguajes del niño” (según esta, existen formas de comunicación ignoradas y que el individuo experimenta desde bebé) y el fomento de la expresión artística; o las Comunidades de Aprendizaje, donde la labor docente no está exclusivamente desempeñada por profesores, sino por familiares, vecinos… Además, están las que combinan varias de estas corrientes en un mismo centro y se apoyan en el material de Montessori.

Las escuelas libres parten del ideal de dar la mayor autonomía a las niñas y niños en el proceso de aprendizaje, y muchas son la solución para familias partidarias de la escolarización en casa. Es frecuente que no se rijan por el contenido curricular prefijado por las consejerías de Educación. En su lugar, ofrecen talleres de diferentes materias que el aprendiz se compromete a seguir en función de su elección al inicio del curso. Por este motivo, la homologación oficial dependerá de distintos trámites administrativos que varían en función del tipo de escuela y de la comunidad autónoma. Muchas abogan por métodos de alfabetización intuitivos, basados en la actividad lúdica y en las que el alumno va aprendiendo a leer y escribir por sí mismo. “Consigue que algunos niños reaccionen ante las palabras como si se tratara de un juego de adivinanzas. Pero no todos lo logran. Y a largo plazo puede acarrear problemas de expresión y comprensión lectora”, advierte Ferrero.

Educación sexual en el currículo británico y alta exigencia en la Primaria alemana

Dominar una lengua extranjera con fluidez, aprender a integrarse en entornos internacionales, formarse en un sistema educativo percibido como mejor… Muchas son las razones que mueven a las familias a elegir un colegio internacional para sus hijos. El sistema británico, uno de los preferidos, consta de un currículo similar al español, pero añaden Educación Sexual e Informática como materias obligatorias entre los 11 y los 14 años. En este modelo conviven la evaluación continua y la baja presencia de exámenes con la reválida de acceso a la Secundaria (GCSE) y el de acceso a la universidad (A-Levels). No hay libros de texto, son los profesores quienes distribuyen fotocopias y otros recursos. Los trabajos en grupo son frecuentes, así como los docentes de apoyo para ayudar a los rezagados. Se estudia cómo comunicar los suspensos y los tutores reparten pegatinas con mensajes motivadores.

En el sistema educativo francés, la etapa infantil se inicia a los 2 años, y hasta terminar Primaria la semana lectiva constará de 4 días con 6 horas de clase. El currículo escolar es similar al español, con la salvedad de que la formación religiosa queda fuera, y en la etapa Primaria se fomenta obtener el título B2i de Informática. También tienen menos protagonismo los libros de texto.

En cuanto al método alemán, la educación obligatoria no empieza hasta los 6 años y la Primaria dura 4 cursos, hasta los 10, momento en el que los escolares se enfrentan, con mucho estrés, a la prueba que determinará su vida académica y profesional: en función de su nota media, podrán acceder al Gymnasium (itinerario de secundaria dirigido a la universidad), al Realschule (itinerario para formaciones profesionales avanzadas) o al Hauptschule (certificado del nivel básico de estudios). Ninguno está reñido con la excelencia educativa, ya que en este país la formación profesional se caracteriza por ser una de las mejores del mundo.

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2018-09-24T13:56:59+00:00 septiembre, 2018|Noticias|0 Comments

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