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“Conocer a los estudiantes”: el primer paso para fomentar el gusto por la lectura según Marcela Henríquez

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“Conocer a los estudiantes”: el primer paso para fomentar el gusto por la lectura según Marcela Henríquez

Marcela Henríquez, profesora de Lenguaje y Comunicación, finalista del Global Teacher Prize Chile y semifinalista del mismo premio a nivel internacional, nos habla del papel que cumple la literatura en su sala de clase y ofrece algunas herramientas para fomentar el gusto por la lectura.

Escrito por: Camila Londoño

marzo 15, 2018

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“La literatura para mi es una forma de expresión que utiliza como herramienta principal la palabra”. Así define la literatura Marcela Henríquez, profesora de Lenguaje y Comunicación del Liceo Polivalente Carlos Montané Castro (Quirihue, Chile), finalista del Global Teacher Prize Chile y ahora semifinalista del mismo premio a nivel internacional. Esa misma definición es la que utiliza Marcela para que sus estudiantes acepten esta herramienta poderosa como un arte que les permitirá llegar lejos, pero además, como una herramienta que les dará la posibilidad de desarrollar habilidades que van más allá del currículum. “La posibilidad, por ejemplo, de soñar, de crear mundos diferentes, la posibilidad de transportarse a lugares que no conocen”, afirma la profesora.

“Yo creo que no hay una sola clave”, dice Marcela cuando se refiere a las motivaciones que pueden tener las personas a la hora de leer.

Bajo esta lógica, la profesora trabaja todos los días para que sus alumnos descubran el género literario que más les guste, aquel que se adapte a sus intereses o necesidades. Lo importante, dice ella, es que lean. Marcela sabe bien que el rol del docente en ese sentido, es mostrar una amplia gama de opciones para que sea el estudiante quien decida lo que lo llena, lo que lo hace sentir momentos de emoción. De la mano con esto destaca la importancia de conocer muy bien a los alumnos pues considera que es ese el primer paso para fomentar el gusto por la lectura. Es importante, dice ella, saber cuáles son sus intereses, sus motivaciones y por qué algunos de ellos rechazan la actividad.

A través de ese diagnóstico inicial, se llega a una serie respuestas que surgen del planteamiento de preguntas muy claves. Por ejemplo: “¿por qué mis estudiantes no leen?”, o “¿por qué mis estudiantes no quieren leer ciertos tipos de texto?”

Tener este tipo de conocimiento, significa tener una valiosa oportunidad… La oportunidad de re-encantarlos con la lectura e idear estrategias que permitan fortalecer su hábito lector. Marcela sugiere particularmente, empezar con textos cortos pero entretenidos, textos que puedan ser un gancho para aquellos estudiantes que aún no logran desarrollar este hábito. “Las decisiones que toma el profesor son fundamentales para desarrollar en el niño el hábito lector, sobre todo en aquellos que vienen de familias donde no han tenido el ejemplo de ver a la mamá o al papá leyendo”, asegura la docente.

Aunque Marcela tiene gustos literarios que no puede ocultar, ha encontrado las estrategias necesarias para encantar a sus estudiantes sin dejarse llevar por sus intereses.

Para ella, la literatura latinoamericana es una prioridad. Está convencida de que muchas obras como Cien años de soledad o los cuentos de Cortázar, son una fuente de conocimiento y comprensión como ninguna otra. Son estas historias las que nos permiten entender quiénes somos y qué buscamos como pueblo latinoamericano. En ese sentido, estos y muchos otros libros como San Manuel Bueno mártir, de Miguel de Unamuno, La vecina orilla, de Mario Benedetti y algunos clásicos como Pedro Páramo, de Juan Rulfo no pueden faltar en su sala de clase. Pero esto no significa que Marcela imponga estas historias a sus estudiantes. Sabe bien que hay novelas que no pueden faltar, pero también reconoce que primero tiene que diseñar un proceso de encantamiento, un trabajo previo a la lectura donde los estudiantes empiezan a descubrir por qué es importante leer y por qué hay libros que no pueden dejarse de lado.

Marcel Henríquez es una defensora del libro tradicional, el de papel. Es además una defensora de muchas obras tradicionales, pero esto no la cierra a nuevas alternativas.

Justamente por eso centra su objetivo en lograr, sin importar el género o el formato, que sus estudiantes descubran el valor de la lectura y entiendan la importancia de ésta con todos sus matices, usos y utilidades. “Yo soy del grupo que sigue queriendo el libro tradicional, el papel, pero no me cierro a la posibilidad de los distintos formatos que existen hoy día. Tengo que entender que los jóvenes de hoy nacieron en un mundo diferente y aunque me encargo de que lean textos tradicionales, si ellos quieren leer otra cosa, bienvenido sea”, afirma Marcela.

Indagando acerca de los gustos y necesidades de sus estudiantes y escogiendo obras con un valor importante en los procesos de formación, esta profesora de lenguaje ha logrado encontrar el equilibrio perfecto para que sus alumnos, además de desarrollar una responsabilidad que les permite acceder al conocimiento, vean los libros como ella los ve: como joyas.

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