El desarrollo del lenguaje y la comunicación: dos componentes que marcan la diferencia en el aprendizaje

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El desarrollo del lenguaje y la comunicación: dos componentes que marcan la diferencia en el aprendizaje

¿Cómo impulsar el desarrollo del lenguaje desde los primeros años de vida? La profesora Devin Walsh comparte algunas ideas y resalta la importancia de hacerlo.

Escrito por: Camila Londoño

junio 28, 2018

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“Promover un buen lenguaje oral y habilidades de comunicación es quizás lo más importante que padres, cuidadores y educadores pueden hacer para preparar a los niños que ingresarán al kindergarten”, dice en la plataforma MindShift, Devin Walsh, una educadora de la escuela Oak Grove en Hattiesburg, Mississippi (Estados Unidos). Devin lleva 17 años en este establecimiento, tienen aproximadamente 800 estudiantes desde kínder a primer grado y esto le ha permitido ver, a diario, qué niños han estado o no expuestos a buenos modelos de expresión oral. Quienes no han estado expuestos, asegura la educadora, entran al kínder con una importante desventaja.

“Tal como cualquier otra habilidad, aprender a hablar requiere una práctica frecuente”, explica Devin.

Por esta razón, es esencial que las familias y otras personas que interactúan con los niños, hagan todo lo posible por fomentar el lenguaje oral a diario y desde la primera etapa de vida. A los tres años, dice la educadora, un niño con habilidades lingüísticas que se han desarrollado a un ritmo normal, debería sentirse cómodo respondiendo verbalmente preguntas comunes y no debería comunicarse sólo con gestos. Dado que los niños aprenden el lenguaje oral siguiendo el modelo de los adultos que escuchan hablando a su alrededor, es fundamental reforzar los buenos hábitos de habla, dando un ejemplo con el uso de la expresión, el vocabulario y la gramática correcta. ¿Cómo hacerlo? Devin rescata algunas estrategias que están basadas en la ciencia:

1. Hablar con los niños: cada vez que sea posible, los adultos deben abrir conversaciones. Se sugiere desarrollar “puntos de conversación”, que básicamente son puntos de partida para iniciar el diálogo. Estos puntos se pueden escribir en unas cartas, así cada vez que quieras hablar, puedes pedirle al niño que escoja una de ellas.

2. Acercarse y escuchar: al hablar con los niños, es importante acercarse. De esta forma, ellos son capaces de ver los labios y las expresiones faciales, además de escuchar claramente. Acercarse es una forma de asegurar que los niños mantengan el interés en lo que les estás diciendo. Asegúrate de mandar mensajes claros y responder a los comentarios que ellos hacen para nutrir la conversación.

3. Responder y profundizar: cuando un niño te diga algo, responde cada vez que sea posible. Después de esto, intenta alargar la conversación. Dale más contexto a la respuesta del niño, incluso cuando su comentario parece simple. Por ejemplo, si dice algo como: “me gustan las manzanas”, puedes decir: “a mi también me gustan. ¿Qué tipo de manzanas te gustan más?”

4. Hablar de las acciones: actividades como limpiar, organizar los juguetes o comer, son oportunidades excelentes para desarrollar el lenguaje. Habla con los niños sobre lo que están haciendo y cómo lo están haciendo. Estas conversaciones son buenas para exponer a los niños al lenguaje general y las conversaciones, lo que les ayuda a adquirir un vocabulario que es necesario para su cotidianidad.

5. Contar historias: cuenta historias del pasado o cosas que van a pasar. Los profesores pueden hablar de lo que harán en clase y los padres pueden hablar de futuros planes. Al contar historias, se pueden hacer preguntas que motiven a los niños a participar de la construcción de nuevos relatos. Pueden ser preguntas como: “qué pasa después” o “cuéntame que hiciste en la escuela hoy”.

6. Niveles apropiados de vocabulario: hay que tener el equilibrio adecuado. Demasiadas palabras no es bueno y muy pocas tampoco. No hay un fórmula mágica, pero según las habilidades de los niños se puede definir qué tipo de palabras se pueden utilizar.

7. Objetos para promover el lenguaje: títeres, teléfonos antiguos, micrófonos, disfraces; incluye estos y otros elementos que fomenten el desarrollo del lenguaje en los espacios en los que se encuentran los niños. Particularmente disfrazarse, los motiva a imitar el vocabulario, las expresiones faciales y el lenguaje corporal. Por eso, los disfraces y otros elementos como éstos, son perfectos para fomentar las interacciones orales.

En lenguaje oral, dice la profesora, es mucho más que simplemente hablar.

Como ella acompaña a niños desde kínder hasta primer grado, ha tenido la oportunidad de ver cuánto avanzan ellos en el desarrollo del lenguaje desde el inicio y también sabe bien que además de las conversaciones, hay elementos fundamentales en este desarrollo, como la comprensión auditiva, el vocabulario y el conocimiento fonológico.

Las habilidades de escucha se pueden mejorar con el tiempo y en ese proceso el adulto es clave. Son ellos quienes deben modelar una buena escucha, asegurándose de tener la atención de los niños, bajando sus voces, hablando despacio y siendo muy claros en lo que están comunicando.

Con respecto al vocabulario, cuantas más palabras tenga un niño, más podrá comprender lo que lee o escucha. Los niños comienzan a oír y entender las palabras mucho antes de poder verbalizar. Entonces, la exposición a una amplia variedad de palabras puede ayudarles a entender lo que significan.

Con respecto a la conciencia fonológica, la profesora explica en MindShift, que puede desarrollarse leyendo libros, enseñando rimas, poemas y canciones. Se pueden realizar actividades que les ayuden a desarrollar habilidades de sonido, practicando el alfabeto y hablando de sonidos.

¿Por qué es tan importante todo esto? Porque tal como lo afirma la educadora, el lenguaje impacta en otras áreas del desarrollo futuro.

Es clave no dejar de lado las acciones mencionadas, con el fin de garantizar el mejor desarrollo del lenguaje posible; Hacerlo puede ser una forma de asegurar, en gran medida, el éxito que tengan los niños en el kínder y posteriormente, en la escuela.

Fuentes:

KQED/Handy Handouts

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2018-06-28T09:57:45+00:00 junio, 2018|Cómo aprenden los niños|0 Comments

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