“Discúlpame mientras le enseño a tu hijo, pero primero tengo que… ”

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“Discúlpame mientras le enseño a tu hijo, pero primero tengo que… ”

Muchos profesores se sentirán identificados con el potente mensaje que escribió la profesora Stefani Boutelier a los padres de familia.

Escrito por: Camila Londoño

septiembre 21, 2018

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Foto:

WGBH

La profesora Stefani Boutelier escribió un mensaje muy distinto a todos. Quizás no es el más feliz, pero sí tiene un contenido que de alguna manera conmueve y evidencia lo que significa ser profesor. De una manera directa y poco convencional, ella plantea cuáles son los desafíos que enfranta a diario como docente, y aunque el mensaje se sitúa en un contexto determinado (Estados Unidos) y menciona algunos aspectos muy locales, muchas otras de sus frases se podrían relacionar con la experiencia personal y profesional de muchos otros profesores alrededor del mundo.

Su texto, que es una especie de carta a los padres de familia se titula Discúlpame mientras le enseño a tu hijo, pero primero tengo que…, fue publicada en McSweeney’s y a través de ésta, ella básicamente enumera el larguísimo listado de actividades que un profesor realiza dentro y fuera de la escuela. De esta forma, evidencia la carga laboral, la innumerable lista de compromisos, los desafíos profesionales del día a día, la realidad de la escuela y de los alumnos, pero sobre todo, el empeño que hay detrás de todo esto y lo prioritario que es para un profesor, hacerse cargo de todos estos factores que a veces ni siquiera tienen que ver con lo académico. Sus palabras son duras, pero también certeras y vale la pena leerlas para seguir comprendiendo la relevancia del rol que cumplen todas esas personas que han dedicado su vida a enseñar.

“Discúlpame mientras le enseño a tu hijo, pero primero tengo que…
Dominar mi comprensión del desarrollo del cerebro adolescente.
Entrenar a mis estudiantes para que sepan qué hacer si alguien invade nuestro sentido de seguridad.
Vomitar, pensando en el estado violento de nuestras escuelas.
Mostrar compasión por un estudiante que experimenta la pubertad.
Recoger basura o material olvidado.
Desinfectar cada rincón y grieta infectada.
Darle desayuno a algunos estudiantes.
Integrar una mentalidad de crecimiento en mi plan de estudios.
Revisa estándares Estatales Básicos Comunes.
Consolar a un estudiante que llora por una tarea que es utilizada como papel higiénico.
Decidir qué objetivos, preguntas esenciales y objetivos de conducta debo escribir en la pizarra.
Preparar y dar validación para las pruebas: SAT, ACT, AP, todos los mandatos estatales.
Mirar el cronograma de pruebas.
Ir a una reunión de personal, a una reunión de IEP, a una colaboración, a un actividad de desarrollo profesional.
Aplicar mindfulness y justicia restaurativa en mi clase.
Consolar a un estudiante que vivió una ruptura o fue víctima de acoso cibernético.
Recolectar lápices y bolígrafos para aquellos que aparecen con las manos vacías.
Verificar mis cuentas de venta de garaje en línea y de eBay.
Ver si alguien me necesita para sacarlo fuera de la escuela.
Obtener una ganancia de uno de mis negocios secundarios para comprar útiles escolares.
Aconsejar a esta organización en el campus y luego enseñar en otro.
Aconsejar a un estudiante que perdió una racha en SnapChat.
Planear, no mis vacaciones de verano, sino la alineación de mis unidades y estándares.
Revisar mis préstamos estudiantiles… Sip, todavía están allí.
Actualizar las calificaciones y monitorear la asistencia.
Leer un libro de literatura juvenil para poder conectarme y tener empatía.
Ayudar a aprobar una nueva adopción de libros de texto… más dinero a la puerta de la escuela.
Abogar por un estudiante que enfrenta problemas de identidad o de salud mental.
Asegurarme de que todo lo que hago sea perfecto y no moleste a ningún alumno, padre o administrador.
Asegurarme de que no soy la excusa para mudarme a una escuela charter.
Preguntarme si mi trabajo está en peligro o si estaré en el mismo edificio el próximo año.
Luchar por la política y el cambio: hacer el trabajo de funcionarios electos y padres.
Validar por qué elegí esta profesión y por qué defiendo a los maestros: no tenemos la culpa.
Comprender cómo la pedagogía culturalmente relevante encaja en mi clase hoy.
Aprender sobre nueva tecnología e integrarla con los libros de texto y el plan de estudios.
Concentrarme en un estudiante que tiene un trauma o que está en una pandilla.
Considerar cómo incorporar estrategias de pensamiento crítico, metacognición y recuperación.
Detener una pelea porque un estudiante miró a otro.
Mantener mis puertas abiertas para recibir a mis alumnos, pero encerrarlos para protegerlos.
Renovar mi conocimiento de contenido en el área que enseño.
Obtener comentarios de colegas sobre esta lista para eliminar un tono descontento.
Y entonces… ”.

Fuentes:

McSweeney’s

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2018-09-21T16:50:09+00:00 septiembre, 2018|Los profesores importan, Padres y apoderados|0 Comments

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