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¿Es fácil ser profesor hoy en Chile?

¿Es fácil ser profesor hoy en Chile?

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Juan Luis Cordero, psicólogo educacional e investigador de Elige Educar, se hizo a sí mismo esta pregunta y esta fue su respuesta:

Muchas personas creen que es fácil ser profesor hoy en Chile porque ingresar a una carrera de pedagogía, aprobar y comenzar a ejercer que se puede considerar simple y que se logra en un plazo breve de tiempo. Basta con recordar que un tercio de los programas de formación no exigen ni siquiera PSU, menos una entrevista que identifique intereses y aptitudes mínimas para convertirse en profesor.

Seguramente si le preguntamos a los chilenos si es fácil ser profesor, la mayoría diría que consiste básicamente en conocer una disciplina, pararse frente a un grupo de niños y hablarles sobre ella, intentando captar su atención, resolver sus dudas y controlar su comportamiento en el aula.

Se piensa entonces que cualquier persona puede ser maestro y lograr que sus alumnos aprendan, esto porque todos hemos pasado 12 años frente a un docente, asimilando prácticas, creencias y rutinas, por lo que tenemos al menos una noción sobre en qué consiste su trabajo y cómo se podría realizar.

El problema de estas creencias es que se quedan sólo en lo descriptivo por sobre lo normativo e ignoran los cambios que han ocurrido –y seguirán ocurriendo– en la sociedad contemporánea. Si bien es cierto que puede resultar relativamente sencillo obtener un título de educador y trabajar como tal, no es para nada fácil ser un buen profesor que se desempeñe de manera efectiva dentro del aula, para potenciar al máximo los aprendizajes y el desarrollo de habilidades y competencias en los alumnos, es tal vez la tarea más difícil que enfrenta una persona en la actualidad. Probablemente no existe un trabajo más exigente, demandante y desafiante que lograrlo desde las distintas áreas del saber.

Se debe contar con los más altos estándares en términos de atracción, formación y retención de profesores, llegar a ser docente debiera ser el proceso de desarrollo profesional más complejo de todos dada la tarea que enfrentan y el impacto que tiene sobre la vida de los futuros ciudadanos. Para esto es necesario aumentar drásticamente las exigencias de selectividad no sólo en el ingreso, formación y egreso de los estudiantes de una carrera de educación sino que también en lo relativo al apoyo y formación continua por parte de los colegios.

Enseñar en el siglo XXI implica procesos complejos que requieren un cambio en el rol docente y las prácticas pedagógicas. El hecho de motivar a los estudiantes y lograr que se involucren colectivamente en el desarrollo de una clase representa una tarea titánica para un profesor. Si a eso agregamos las condiciones laborales bajo las cuales se desempeñan, con bajos salarios, pocas horas no lectivas para planificar las clases, un currículum agobiante, un sinfín de trámites administrativos y escasa retribución por su trabajo, el nivel de dificultad adquiere proporciones dantescas. Desempeñarse bien a pesar de todos los obstáculos, implica un desafío de marca mayor.

En consecuencia, es fácil convertirse en profesor pero es extremadamente difícil ser un buen profesor, que logre que sus alumnos aprendan y que desarrollen al máximo sus potencialidades. Por esto es que es necesario seguir promoviendo la atracción, formación y retención de los profesionales con más talento y vocación para cumplir esa misión. Y que así, el país completo logre darse cuenta de lo difícil que es ser profesor. 

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