Estas son las 2 habilidades que pueden predecir el éxito futuro de un niño

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Estas son las 2 habilidades que pueden predecir el éxito futuro de un niño

El hallazgo muestra que estas habilidades no tienen nada que ver con los números o la lectura, y lo mejor es que se pueden enseñar desde muy temprana edad, refrendando la importancia clave de la adecuada estimulación durante los primeros años de vida.

Escrito por: Camila Londoño

abril 6, 2018

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Lisa Larson

Un estudio publicado en 2015 en el American Journal of Public Health puso en evidencia que lo que un niño sabe a sus cinco años de edad puede influenciar el éxito que eventualmente llegue a tener en un futuro. Esto tiene sentido si se tiene en cuenta que incluso las interacciones más simples entre un niño y un adulto pueden tener un efecto positivo en su desarrollo. Pero estas habilidades que pueden de alguna forma “predecir” el futuro, no tienen nada que ver con leer o escribir, sino con las emociones y las habilidades sociales que pueda desarrollar en ese momento. Estos dos aspectos pueden determinar cosas tan claves como acceder a la educación superior o evitar caer en situaciones perjudiciales, como la delincuencia.

Para este estudio -que tardó 19 años en ser realizado- los investigadores entrevistaron a educadores de párvulos acerca de las competencias emocionales y sociales de sus estudiantes.

Además, siguieron a estos niños en su adolescencia para ver qué sucedía. ¿Qué descubrieron? Que a los niños que en el jardín tuvieron puntajes de competencia social y emocional más altos les fue mejor en general. Por cada aumento de un punto en dichos indicadores, los niños tenían el doble de posibilidades de obtener títulos universitarios, y también más probabilidades de tener trabajos a tiempo completo a los 25 años. Contrario a esto, los niños que tenían problemas para, por ejemplo, cooperar, escuchar y resolver conflictos en su momento, tenían menos probabilidades de terminar la escuela secundaria y la universidad; e incluso, era más probable que tuvieran problemas legales y problemas de abuso de sustancias.

Por cada disminución de un punto en las competencias sociales a la edad de 5 años, el estudio mostraba que el niño tenía un 67% más de probabilidades de ser arrestado en la adultez temprana. Una disminución de un punto también implicaba que un niño tuviese altas posibilidades de consumir alcohol (52%) y una probabilidad mayor (de 82%) de vivir en viviendas sociales.

Estos hallazgos muestran algo esencial: las emociones y las habilidades sociales sí importan, y lo mejor: pueden ser enseñadas desde muy temprano.

Existe suficiente evidencia que respalda la importancia de invertir tiempo y recursos en el desarrollo de estas habilidades. Sin embargo, actualmente es habitual que las habilidades académicas sigan siendo una prioridad. Por esto mismo, es importante esforzarse en garantizar que niños y niñas puedan desarrollar estas habilidades no solo en casa, sino también en la escuela. Y aunque éstas se pueden enseñar en cualquier momento, es importante darles la oportunidad de practicar el uso de estas habilidades desde muy temprano. ¿Cómo se puede hacer?

Amy Morin, autora del libro 13 Things Mentally Strong Parents Don’t Do comparte algunas estrategias o ejercicios específicos para permitir que los niños manejen sus emociones y moldeen sus habilidades sociales. Con una práctica constante, dice ella, los niños pueden desarrollar el músculo mental que necesitan para alcanzar su máximo potencial. Morin comparte algunas de las estrategias de su libro en un artículo publicado en Inc. Esto es lo que propone:

Etiqueta los sentimientos: haz que diga cosas como “parece que te siente triste hoy” o “puedo ver que está enojado en este momento”. Eventualmente, aprenderá a verbalizar sus sentimientos.

Valida su sentimientos: resista el impulso de decir cosas como “cálmate, no es gran cosa”. En reemplazo de esto puedes decir cosas como: “sé que estás realmente molesto en este momento”. Incluso si piensas que su emoción no es proporcionada, puedes enseñarle que está bien tener sentimientos intensos.

Haz caras de empatía: puedes decir cosas como “pon una cara que me muestre cómo se sintió ese niños cuando lo golpeaste”. Cuando el niño/a hace una mueca triste o enojada, en realidad experimentará esa emoción por un momento. De esta forma desarrollará más empatía, lo que es un ingrediente clave en el éxito social.

Deja que experimente emociones incómodas: es saludable sentirse aburrido, enojado, asustado o solitario, a veces. Enseña estrategias que les permita enfrentar éstos de una forma saludables. Con apoyo, pueden aprender que las emociones incómodas son tolerables.

Corrige el comportamiento, no la emoción: deja claro que los sentimientos de enojo están bien, pero que el comportamiento agresivo no. Enséñales que está bien sentirse triste, pero gritar con todas sus fuerzas en la tienda de comestibles no está bien. Usa un tipo de disciplina que enseña mejores formas de lidiar con las emociones.

¡Con pequeñas estrategias, podrás darle a tu hijo o alumno las habilidades que realmente necesitan para llegar muy lejos!

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2018-04-09T14:52:40+00:00 abril, 2018|Cómo aprenden los niños|0 Comments

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