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La “identidad docente”: la prioridad de una educadora que forma educadoras

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La “identidad docente”: la prioridad de una educadora que forma educadoras

“Es demasiado importante instalarle a los estudiantes desde que ingresan, esta idea de la identidad como un constructo dinámico, modificable y como elemento que mediatiza todo lo que se hace en el aula”.

Escrito por: Camila Londoño

julio 24, 2018

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Elige Educar/Camila Londoño

Antes de entrar a la universidad, Claudia Lagos –educadora de párvulos, académica, profesora de la Universidad Diego Portales y miembro del consejo de Elige Educar–, no sólo pensaba que la enseñanza era fascinante, también era consciente de la visión que tenían los chilenos en torno a la educación. Los profesores no eran valorados y que para muchos, específicamente el rol de las educadoras de párvulos, era simplemente asistencial. Bajo ese contexto, no dudó un segundo en estudiar Pedagogía en Educación Parvularia y una vez dentro de la universidad, confirmó sus impresiones: muchos ciudadanos, incluso quienes estaban estudiando pedagogía, tenían esa perspectiva acerca de la educación infantil.

Claudia valoró mucho su formación, pero siempre tuvo la sensación de que podía hacer algo más; algo más por los niños, algo más para destacar el trabajo de las educadoras de párvulos y cambiar sus perspectivas.

“Me dediqué a estudiar y a perfeccionarme y quise desarrollar una perspectiva que validara la relevancia del rol de las educadoras”, cuenta Claudia en una entrevista con Elige Educar. Entonces, después de haber estado en el aula, vuelve a la universidad… Primero como estudiante de posgrado, después como ayudante, luego como profesora, más adelante como coordinadora de la formación práctica y finalmente llegó a ser la directora de la carrera de Educación Parvularia de la Universidad Diego Portales. Estuvo allí 10 años, siempre pensando que a pesar de los desafíos, desde ahí podía incidir en cambios importantes. En el aula, Claudia siempre se sintió cómoda y hasta el día de hoy, intenta conectarse con los niños a través de la investigación, la observación de las prácticas, entre otros.

Sus mayores desafíos, explica, los ha vivido en la educación superior. Estos desafíos están ligados al vínculo con los estudiantes como sujetos que aprenden y a la necesidad de entender quiénes son y cuáles son sus historias. De hecho, uno de los temas que más le interesa es el de la “identidad docente”, la identidad entendida como algo que va más allá de la vocación. Claudia considera que el tema de la identidad aunque es relevante, no se trabaja mucho. Recién se está empezando a visibilizar en los procesos de formación de educadores.

¿Qué es y cómo trabaja ella la identidad profesional con los futuros educadores?

“La identidad profesional se construye, de manera a similar a como se construye la identidad de las personas, de los sujetos”, explica Claudia. Hay un constructo que gira entorno a lo que los otros perciben de uno y en ese sentido, el tema de la valoración de los profesores es fundamental. “La sociedad debe devolverle a las educadoras una visión profesionalizante, y en la medida que la educadora reciben esta valoración, también de alguna manera va evolucionando y complejizando la concepción que tienen de sí mismas”. El tema identitario, dice Claudia, también debe ser un tema formativo, “en la medida de que tengas más conciencia, más recursos y un marco interpretativo para entender qué te pasa aquí y ahora, podrás ser una persona mucho más consciente desde el lugar donde te paras para enseñar. Además, la identidad también tiene que ver con el desarrollar la capacidad reflexiva de los profesores y darse cuenta que eso es algo que uno construye permanentemente”.

La identidad es clave en la primera etapa de formación docente y por eso, Claudia dicta un curso que gira entorno a esto. Se llama La construcción de la identidad profesional y en este se aborda principalmente lo biográfico narrativo, es decir, el entendimiento de quién era antes determinada persona como estudiante y qué visión tenía de la enseñanza y el aprendizaje para entender quién es la persona ahora. “Es demasiado importante instalarle a los estudiantes desde que ingresan, esta idea de la identidad como un constructo dinámico, modificable y como elemento que mediatiza todo lo que se hace en el aula”. Si su identidad está ubicada en un contexto profesionalizante, entendiendo lo importante que es el rol profesional o la cantidad de oportunidades de aprendizaje de los niños que hay que aprovechar, entonces, explica Claudia, la persona enseñará de una forma muy diferente a si por el contrario, piensa que en realidad enseñarle a los niños pequeños es algo que simplemente se puede hacer desde la intuición y el sentido común. “La idea es construir una cosmovisión de la profesión y en ese sentido, lo identitario es fundamental, lo cruza todo”.

Además de La construcción de la identidad profesional, que es una clase general para todos los estudiantes de pedagogía, Claudia también hace un curso en segundo semestre de educación parvularia que se llama: Perspectivas actuales sobre la infancia y las familias.

Ambos cursos son interesantes porque los futuros profesores analizan y cuestionan todos sus supuestos y particularmente en el segundo curso, la educadora hace mucho énfasis en las creencias que tienen los estudiantes acerca de la infancia, del niño, del rol de las familias. En otras palabras, Claudia permite a sus estudiantes preguntarse, desde dónde sostienen su profesión y cuáles son los prejuicios que tienen con respecto a ésta. ¿Qué tipo de prejuicios? Por ejemplo, que los niños pequeños no hacen nada o que no puede haber comunicación con un bebé que no habla, entre otros. “Entonces, es muy importante movilizarlos y para esto hacemos cosas desafiante. Por ejemplo, partimos el curso con una visita al museo de la pedagogía donde trabajamos mucho el tema de cómo ha ido evolucionando históricamente la educación infantil y el curso termina con un trabajo final en el que deben entrevistar a un niño. El objetivo es que logren reconocer que ellos no son adultos miniatura, que no son personas ‘en proceso de’, sino que tienen una situación en sí mismos y son sujetos. Además, que logren comprender que hay distintas infancias, niñeces y que el rol que ellos tienen es mucho más que enseñarles, sino que se trata de ser garante de sus derechos. Hacer sujeto”.

Otras actividades en torno a la identidad incluye por ejemplo una entrevista colectiva a profesores que están en momentos distintos de la etapa profesional. A través de esto, los estudiantes pueden ver lo que significa la trayectoria y se proyectan en esos docentes. De esta manera se dan cuenta de que este marco conceptual de la identidad es importante para mirarse a sí mismos, pero también para mirar el sistema educativo de una forma más comprensiva. Claudia ejemplifica esto de la siguiente manera: “es muy diferente decir: ‘este profesor no sabe nada’ a decir ‘este profesor está en los comienzos de su profesión, estos son sus desafíos, sus preocupaciones’. En ese sentido, se trata de entender la trayectoria profesional como una construcción.

Trabajar el tema de la identidad es un desafío diario, uno de tantos en torno a la formación.

Sin embargo, para Claudia, la tarea de trabajar con las futuras educadoras, es un “alimento para el alma”. “Tengo una visión optimista de los jóvenes y creo plenamente que estamos formando a los profesores que van a poder transformar la educación”. Con respecto a esto, a nivel país, ella sabe bien que hay mucho trabajo por delante, pero también está convencida de que los desafíos que existen hoy, pueden ser vistos desde una mirada optimista. “Hoy hay muchas señales externas que nos están diciendo: ‘este es el momento de la educación parvularia’. Es un momento propicio para poder trabajar y sobre todo, para poder visibilizar este cambio cultural de la visión que se tiene de la educación parvularia”, esa visión que ella ha querido cambiar desde que ingresó a la carrera. Se han dado cambios importantes y hoy, asegura Claudia, el mayor desafío es “consolidar las buenas intenciones, las declaraciones, las propuestas que se han ido tejiendo en estos últimos años; “hay desafíos con respecto a la calidad, con respecto a la deconstrucción de la identidad profesional y sobre todo, un desafío con respecto a la valoración social de la profesión docente, que no es algo externo… esto también significa que como profesores, debemos hacer algo para que nos vean de una manera determinada”. En eso, ella está avanzando cada vez un poco más, enseñándole a sus estudiantes, no sólo a reconocerse como personas, sino a reconocerse y entenderse como verdaderos educadores.

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2018-07-25T17:57:08+00:00 julio, 2018|Los profesores importan, Mejora docente|2 Comments

2 Comments

  1. Teresa Bernardita Calfueque Millapan julio 24, 2018 at julio, 2018

    Pienso exactamente lo mismo tbiwn destacar que ser Edu adora de Párvulos implica una gran profesión pero está debe ser empapada de vocación buscar las estrategias estudiantiles que se enfoquen en amar, respetar, valorar, enriquecer, comunicar, esforzarte por hacer al los niños y niñas sujetos de derechos, ciudadanos, los cuales tienen una familia que es la primera en educar, y atender la diversidad….
    Podría escribir mucho en base a mi experiencia y a lo que yo amo mi profesión

  2. Vinko Milić julio 26, 2018 at julio, 2018

    Muy bueno el aporte por las tías y tíos. Todos por igual, por el bien de los pequeños. Y no olvidar recomendar https://www.pbslearningmedia.org para los recursos de los programas para aprender diversas materias. Y en pbskids.org encuentra juegos y actividades de varios personajes como Jorge el curioso, peg + cat, Splash & Bubbles, etc. Hay que darles apoyo a PBS.

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