La profesión más apasionante del mundo

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La profesión más apasionante del mundo

Una nueva ola de docentes apuesta por el ‘flipped classroom’, la educación por proyectos, la gamificación o las inteligencias múltiples para incentivar el aprendizaje de sus alumnos

Escrito por: Fuente Externa

mayo 3, 2018

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El País

Mar Romera, maestra y especialista en inteligencia emocional, o César Bona, profesor de Zaragoza seleccionado entre los 50 mejores profesores del mundo, son referentes para las nuevas generaciones de docentes en España. “A los alumnos hay que motivarles, estimular su creatividad, aguijonear su curiosidad”, es la máxima de Bona. Y Constanza Micaela La Grotteria, maestra de la Escuela Infantil Al Cole, de València, lo pone en práctica cada día en clase. “Te tienes que apasionar con esta profesión y si no es mejor que te dediques a otra cosa porque educamos el futuro”, enfatiza esta maestra de 34 años.

Coni, como la conocen popularmente, reúne a sus alumnos en una asamblea para trabajar las emociones. “Lo hacemos a través de cuentos, de lo cotidiano… Ponemos nombre a las emociones de forma que los pequeños puedan resolver los problemas que van teniendo. Y si un día están tristes, no pasada nada”, explica.

Con un libro recién publicado que lleva por título El color negro mola, un cuento para educar en valores y en la diversidad, esta maestra apuesta por que los niños sean los protagonistas de su propio aprendizaje. “Se trata de escuchar al niño, ya no hay clases magistrales y las familias están invitadas a participar en este proceso”, añade la profesora. Se prepara el ambiente para el aprendizaje  y se preparan rincones táctiles, rincones para la lectura…

“Las emociones necesitamos comprenderlas y trabajarlas desde pequeños para darles nombre. Aquí les enseñamos a gestionar la ansiedad, la frustración; no las reprimimos porque expresarlas les ayuda a encontrar el equilibrio”, prosige Coni. El desafio en esta etapa de 0 a 6 años no es tanto que aprendan las figuras geométricas como que disfruten en clase y quieran volver.

Hay toda una ola de profesores interesados en otro modo de educación y en España es posible utilizar nuevas metodologías. Está el flipped classroom, un modelo pedagógico que transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase para adquirir otro tipo de conocimientos. O la educación por proyectos, donde los alumnos eligen un tema, lo abordan de una forma interdisciplinar y asumen un rol y son protagonistas. Otra técnica es la de la gamificación, método de aprendizaje que traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo-profesional. Y otro pilar en esa nueva manera de enseñar se basa en la teoría de las inteligencias múltiples, que entresaca la destreza que tiene cada niño o niña para potenciarla.

Javier Borrás, de 48 años, imparte docencia en los ciclos formativos de FP de Actividad Física y Deportiva y de Técnico Superior en Animación de Actividades Físico-Deportivas en el IES Consellería de València. Licenciado en Educación Física, este profesor se acostumbró hace tiempo a trabajar con canales de YouTube o Instagram, donde cuelga recursos de apoyo para el alumnado. Desde 2008 tiene un canal en YouTube con otros compañeros de profesión, donde sube vídeos educativos. Se llama Ull Esportiu. “Hacemos los vídeos cuando podemos y surge algún contenido o práctica que nos parece interesante”, explica.

Cómo conecta con sus alumnos? “Intento hablar con su lenguaje, utilizo un registro que pueden entender con facilidad. Te pones a su nivel, cuentas anécdotas, todos los recursos que tienes a tu alcance para engancharlos”, revela Borrás. Este profesor imparte la asignatura Fundamentos Biológicos, así que ha decidido colgar en Instagram imágenes donde habla de nutrición, de entrenamiento, de sus platos saludables, de todos aquellos elementos que motivan a sus alumnos.

El paradigna ahora, señala Borrás, es que los profesores acompañen al alumno en su formación, indicarles qué cosas son interesantes, cuáles son las relevantes; es un poco lo que esperan en un mundo donde se accede a la información de forma instantánea. Trabaja desde hace tiempo con jóvenes que son prácticamente nativos digitales. “Me da la impresión de que nosotros [personas de su generación] teníamos menos distracciones; había dos canales de televisión y luego estaban los recreativos y el contacto con los amigos. Ahora tienen un nivel de distracción más grande. Lo que funciona es que ellos trabajen el tema, que reflexionen, que se equivoquen incluso”, concluye.

También están los profesores que forman a profesores. Sandra Molines, de 43 años y doctora en Psicología, forma a docentes de todos los grados en la igualdad de género. Ha innovado en el campo de la coeducación en Florida Universitària, centro adscrito a la Universitat de València.

Eligió la coeducación porque “una vez tocas el tema ya no puedes abandonarlo. Es apasionante, no tiene límites. Es precioso”, se entusiasma. En su trayectoria se ha encontrado con que una gran gran parte del profesorado no ha recibido formación específica sobre educar en igualdad. El androcentrismo, por ejemplo, es esa falta de figuras y referentes femeninos en los libros de texto. “Aunque niños y niñas estudian con los mismos libros de texto no aprenden lo mismo. Ellos identifican su sexo como un género que tiene valor, poder, que ha hecho cosas importantes en la historia, mientras ellas aprenden de manera sutil, que son un sexo de segundo orden”.

Molines, autora de un estudio relacionado con la configuración de los patios escolares, lamenta que se perpetúen las diferencias entre niños y niñas también en las horas de recreo. Se da preferencia a los deportes, a las actividades que habitualmente les gustan a los chicos.¿Cuál seria el patio ideal? Esta profesora se decanta por la teoría de Marina Subirats, socióloga, gestora pública, política y filósofa española. “Debería tener tres zonas: un espacio dedicado al juego tranquilo, vedado a las pelotas y las carreras. Otra zona sería para el juego activo, aunque no es necesario privilegiar el fútbol; y la tercera zona sería de contacto con la naturaleza, con arena, piedras, sombra y espacios verdes”, propone. “Cuando los profesores se ponen las gafas moradas de género, todo es posible”, subraya Molines.

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2018-05-03T16:11:54+00:00 mayo, 2018|Actualidad|0 Comments

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