“Las redes escolares son una forma de abrir expectativas”

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“Las redes escolares son una forma de abrir expectativas”

Crear alianzas entre colegios es una manera de compartir experiencias y de esta forma mejorar la práctica. Al trabajar en red, los cambios no vienen impuestos desde un organismo externo, sino que nacen de los mismos profesores, plantea el especialista.

Escrito por: Fuente Externa

julio 23, 2018

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Camila Lucero / Extraída de El Mercurio

Aunque la investigación es clara respecto de los beneficios de que las escuelas trabajen creando redes, todavía son pocos los establecimientos que se atreven a dar el paso y formar alianzas entre unos y otros. Algunas de las iniciativas de los colegios que sí lo hacen son reunirse a discutir problemas en común, compartir experiencias exitosas o entregar datos respecto de tendencias en el área.

“El problema es que el valor de trabajar en red es algo que se analiza en el tiempo y que por lo mismo, demora en verse. Otro punto que hace que muchos desistan es la falta de colaboración del sistema escolar. Si este es altamente competitivo y pone mucha presión a los resultados de pruebas estandarizadas, formar alianzas se vuelve un desafío más grande”, plantea Christopher Chapman.

Chapman, académico británico, es director del Robert Owen Center for Educational Change de la Universidad de Glasgow, en Escocia. Desde ese puesto se ha dedicado a impulsar programas para fortalecer el liderazgo distribuido y la colaboración en red entre escuelas.

Invitado por Líderes Educativos – Centro de Liderazgo para la Mejora Escolar, de la Universidad Católica de Valparaíso, Chapman estuvo de visita en Chile para participar como principal expositor en un seminario centrado en el tema.

Aprender de las diferencias

Para formar alianzas entre colegios no es necesario buscar establecimientos que posean características similares, indica Chapman. “Se puede aprender de las similitudes, pero también se puede aprender de las diferencias”.

Como ejemplo, el académico explica que en Escocia han estado trabajando con un grupo de cuatro colegios rurales que tienen problemas con el diseño de su currículo.

“Son establecimientos que están muy aislados, así que su oportunidad de ver cómo se hacen las cosas en otros lugares no es grande. Lo que hicimos fue optar por acercar a sus rectores a contextos más urbanos, para que conversaran y vieran cómo resuelven estos problemas otros directores. Y es que finalmente, las redes son una forma de abrir expectativas”.

Durante estos encuentros organizados por el Robert Owen Center, lo común es que a los profesores se les pida trabajar en tríos en torno a una misma pregunta. “Se les pide recolectar información y datos relacionados, hablar de su experiencia y aplicar cambios a su práctica como resultado de este nuevo conocimiento que han ido adquiriendo entre todos. Más adelante, se les pide volver a reunirse para conversar si los cambios tuvieron algún impacto, si causaron alguna diferencia y si fue para mejor”.

A diferencia de lo que suele ocurrir en muchos contextos escolares, aquí los cambios no vienen impuestos desde un organismo externo. “La propia evaluación es crucial; es lo que guía el camino hacia un cambio positivo”.

Christopher Chapman dice que en un mundo ideal, los encuentros entre profesores y directivos de distintas escuelas serían siempre presenciales. Pero sabe que la distancia, además de la pesada carga laboral que suelen tener los docentes, no siempre vuelve esto fácil. Por eso -continúa- al formar redes es importante asegurar una buena conexión a internet, que permita generar vínculos virtuales cuando la opción de reunirse cara a cara no es una alternativa fácil.

Convenios externos

Además de pedir a los profesores que evalúen qué tan útiles han sido los cambios que aplicaron una vez que se involucraron en una red, para medir el impacto de estos vínculos, Chapman sugiere tomar en cuenta variables como los resultados académicos de los colegios, así como el sentido de pertenencia de los estudiantes con estos. Aquello se logra analizando factores como la asistencia, o a través de cuestionarios enfocados en su autoestima y clima social del establecimiento. También es útil hacer focus groups entre los apoderados.

“Es importante no solo confiar en el puntaje de una prueba para decir si una red está funcionado o no. Es necesario adoptar un enfoque mucho más holístico”.

Bajo la experiencia de Chapman, las redes escolares más exitosas suelen ser aquellas que también se abren a generar convenios con instituciones alrededor de la comunidad escolar: centros de salud o de prevención de delitos, por ejemplo. “Revisan los recursos que existen en un vecindario para asegurar una educación más integral”, explica el académico. “No se ven como un servicio que trabaja aislado del resto, sino como uno que se involucra con la comunidad en la que se desenvuelven sus estudiantes. Buscan generar conexiones e identificar de qué forma pueden generarse alianzas provechosas”.

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2018-07-23T15:04:02+00:00 julio, 2018|Comunidad escolar|0 Comments

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