Literatura y servicio a la comunidad: los dos elementos claves de este GRAN proyecto escolar

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Literatura y servicio a la comunidad: los dos elementos claves de este GRAN proyecto escolar

Los estudiantes de la profesora de lenguaje, Natalia Cueto, ejecutaron un proyecto literario que trascendió el aula e impactó la cultura de toda una comunidad.

Escrito por: Camila Londoño

enero 2, 2018

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El País

El proyecto Gijón Callejero Poético nació de la iniciativa que tuvo la profesora de lenguaje Natalia Cueto Vallverdú, y fue desarrollada por varios estudiantes del Real Instituto de Jovellanos en España. Éste, consistía en crear recorridos turísticos-literarios por la ciudad de Gijón como medio para aprender sobre poesía y rescatar el valor de este género literario en toda la comunidad. Luego de una investigación minuciosa sobre la vida y obra de diversos poetas, además de la exploración de distintos rincones de la ciudad (calles) que tenían nombres de escritores, los estudiantes lograron concluir una iniciativa que les permitió entender y querer el género por medio de una actividad que incluyó investigación, exposición, creación de un mapa, lectura y la integración de toda una ciudad.

Fue sin duda un proyecto articulado, complejo, detallado y lleno de instancias que marcaron de forma positiva el aprendizaje de los estudiantes. A través de Gijón Callejero Poético, los alumnos no sólo lograron vivir la cultura de una forma única, también recibieron el reconocimiento de agentes de la educación y la cultura de Gijón. Además de obtener premios, lograron subir las rutas poéticas que crearon a Google Maps y lo mejor, entendieron el valor de la cultura y el papel de la red de bibliotecas de la ciudad pues entablaron diálogos con libreros y libreras, quienes nutrieron su trabajo.

Los aprendizajes

Del proyecto gestionado por Natalia Cueto en la clase de lenguaje se pueden rescatar varios aprendizajes más allá de la poesía en sí misma. Lo primero, es que los estudiantes pudieron conocer, usar y aplicar estrategias de expresión oral. También escucharon activamente, participaron en debates y coloquios, practicaron la técnica de la entrevista, leyeron, interpretaron y valoraron diversos textos. Además investigaron utilizando diversas fuentes bibliográficas, bibliotecas y recursos digitales; practicaron la lectura en voz alta de obras poéticas, lo cual les permitió desarrollar un gusto propio por el género lírico y los autores rescatados a lo largo del proyecto. Pero lo más importante es que aprendieron, realmente aprendieron y algunos estudiantes dan cuenta de ello. “He aprendido muchísimo sin darme cuenta… Pregunta, pregunta… y ya verás cómo me sé todos los poetas que he trabajado”, afirma uno de los estudiantes al medio El País.

Aprendizaje – servicio

Posiblemente lo más rescatable de Gijón Callejero Poético es que el aprendizaje trascendió la sala de clases e impactó a toda la comunidad. ¿A qué se deben estos logros? Para algunos esto tuvo que ver con el enfoque que le dieron; el marco metodológico de la iniciativa se basó en un “aprendizaje-servicio”, es decir, en la ejecución de un servicio voluntario a la comunidad que les permitiera aprender. En ese sentido, la colaboración de los libreros de la ciudad fue indispensable. Desde un inicio, el proyecto configuró una red entre la comunidad educativa y las librerías de Gijón pues el objetivo, además del aprendizaje como tal, era contagiar la pasión por la lectura en toda la ciudad. Y lo lograron pues no sólo tuvieron la oportunidad de incluir a la alcaldesa, sino que lograron comprometer a la corporación municipal para que pongan en marcha el proyecto como propuesta de actividades de ocio cultural y turismo de la ciudad.

Amor por la lectura

Los estudiantes de Natalia –todos de 12 o 13 años –se llenaron de herramientas de estudio, de análisis, de comprensión, de acción, pero sobre todo, se llenaron de amor por la lectura a través de Gijón Callejero Poético. De la mano con esto, entendieron el valor de apoyar a la comunidad y de ser gestores de la cultura. El aprendizaje, a través de esta iniciativa, cobró sentido y los alumnos pudieron comprometerse de una forma única con la lengua, la literatura y el género lírico en particular. Sin duda, generó un impacto positivo en su aprendizaje.

“Aprendí muchas calles de Gijón que no sabía cómo se llamaban, ni dónde estaban, pero, sobre todo, ahora leo poesía y me gusta”, afirma uno de los estudiantes en El País.

Si quieres conocer más detalles sobre Gijón Callejero Poético, te invitamos a leer la siguiente nota: Estos alumnos convirtieron la poesía, en el género literario preferido de toda una ciudad.

Fuentes:

Callejeando poemas, El País.

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2018-01-02T16:08:28+00:00 enero, 2018|Cómo aprenden los niños|0 Comments

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