Pasar frío en salas de clases afecta el aprendizaje

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Pasar frío en salas de clases afecta el aprendizaje

El decreto 548 estipula que las aulas en enseñanza básica y media deben tener una temperatura mínima de 12° C.

Escrito por: Fuente Externa

junio 7, 2018

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Isabel Hojas

Las bajas temperaturas que hemos sentido esta semana, de acuerdo a los pronósticos de meteorología, serán una constante en el invierno que está por llegar.

Parte de la población más afectada por estas condiciones es la escolar que, en su gran mayoría, ingresa a clases muy temprano en la mañana, cuando los termómetros pueden marcar bajo los cero grados.

Un aspecto que no todo el mundo conoce es que existe un decreto que vela porque en las aulas exista una temperatura mínima para que los estudiantes puedan, efectivamente, estén confortables.

Vigente desde 1989, y modificado por última vez el 2012, el Decreto 548 estipula que en la educación básica y media las salas de clases deben tener una temperatura mínima de 12° Celsius, mientras que en la
educación parvularia la temperatura aumenta a 15°.

Michelle Olguí, psicopedagoga del Centro de Liderazgo Educativo de la organización Educación 2020, detalla que estar en espacios con una temperatura apropiada es una necesidad básica y que con el frío el organismo se pone en modo de conservación y busca formas para elevar la temperatura para sentirse mejor.

“En la sala (el frío) repercute en que cuesta poner atención a las actividades a realizar, nuestra comprensión se ve afectada porque está intervenida. La temperatura ambiental no es trivial, afecta tanto a los estudiantes como a los docentes. Una temperatura ambiental no adecuada afecta a niños, jóvenes y adultos, estudiantes o trabajadores”, indica la profesional.

“En la atención y comprensión, es difícil ‘estar presente’ cuando no tienes las necesidades fisiológicas básicas cubiertas, por lo que el decreto actual es insuficiente para proporcionar condiciones para el aprendizaje”, agrega.

La especialista indica que la norma europea plantea que una persona puede estudiar y trabajar adecuadamente si la temperatura ambiente es de 23° a 25°, pero que la calefacción debe ser saludable y segura. De esta forma, descarta el uso de estufas a gas o parafina ya que, además del riesgo de inflamación, contamina el espacio de la sala, que por lo general es reducido y no tiene buena ventilación.

Actualmente es la Superintendencia de Educación la encargada de fiscalizar las medidas previstas en el Decreto 548. En el caso de establecimientos que no cumplan con lo señalado pueden llegar a ser amonestados o multados.

“El apoderado tiene el derecho y el deber de solicitar fiscalización de la aplicación de la norma”, destaca Olguí. Las irregularidades se pueden denunciar ante el organismo de forma presencial, en las Oficinas Regionales de Atención de Denuncias de la Superintendencia de Educación Escolar o bien a través de la página www.denuncias.supereduc.cl.

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2018-06-07T10:41:34+00:00 junio, 2018|Noticias|0 Comments

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