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5 pasos para convertirte en un cuentacuentos en estas vacaciones

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5 pasos para convertirte en un cuentacuentos en estas vacaciones

Escrito por: Mauricio Arias

julio 15, 2016

Elegir una historia, internalizarla y crear el ambiente. Estas son algunas de las estrategias que nos entrega la compañía de cuentacuentos “La Matrioska” para que cualquier persona se pueda convertir en un narrador en las vacaciones y en cualquier época del año.

Una pequeña historia o un cuento pueden abrir un mundo de posibilidades de la mano de la imaginación y la creatividad. Esa es la premisa que desde tiempos ancestrales utilizan los cuentacuentos para contar, difundir y rescatar historias para todo tipo público.

En los últimos años, nuestro país ha experimentado un boom de personas dedicadas a contar cuentos, atendiendo a la necesidad y los múltiples beneficios que tiene para fomentar la lectura y rescatar nuestra identidad cultural. En esa línea, esta herramienta puede convertirse en una potente estrategia de aprendizaje para las comunidades educativas, ya que los cuentacuentos no sólo contribuyen a lograr esos objetivos, sino también potencian la imaginación y curiosidad, estimulan la comunicación afectiva y enriquecen la comunicación oral.

“Nosotros no contamos cuentos solamente para fomentar la lectura, sino también para fomentar la capacidad de imaginar, que es lo que puede cambiar el mundo“, señala Andrés Montero, de La Matrioska, compañía de cuentacuentos que realiza funciones de narración oral, charlas y talleres a niños, jóvenes y adultos de Chile y el extranjero.

¿Quieres ser un cuentacuentos? 

Te presentamos 5 pasos que Andrés Montero y Nicole Castillo, de La Matrioska, prepararon para que cualquier padre, apoderado o profesor se pueda convertir en un cuentacuentos en estas vacaciones y en cualquier época del año. ¡Toma nota!

1. Elegir una historia.

Lo primero es pensar  qué historia quiero contar. Como dice Eduardo Galeano, nosotros estamos hechos de historias, por lo que muchas veces algo que nos haya pasado puede ser el mejor de los cuentos. Si no te sientes con ganas de recordar, busca un cuento en internet según tus intereses. Si tienes el libro en tu casa, mucho mejor.

2. Internalizar la historia.

Elegida la historia, es necesario sentirse libre para hacer los cambios que creemos que son mejores para quien cuenta o escucha. Jugar con el narrador es muy interesante, y a veces contar un cuento en primera persona atrae mucho más que cuando se sabe que es ficción. Podemos adaptar el contexto y ambiente de la historia, ya que si tu hijo es chileno se sentirá más cercano con una historia donde se juegue fútbol que béisbol. Internalizar la historia se trata de adaptarla a lo que somos y a quien nos escucha, pero sin alterar el sentido de la trama.

3. Preparar el ambiente.

A todos los niños les gusta que los adultos les cuenten historias, pero no hay nada que les guste más que pasar un rato con ellos. Cuando piden un cuento antes de dormir, muchas veces sólo están pidiendo que alguien esté con ellos un rato en la cama. Así, el cuento es una excusa, pero puede ser una gran excusa si aprovechamos el momento. Procura que no haya ningún televisor o radio encendidas, que nadie entre al cuarto donde se está contando la historia, o que no suene un celular. Un buen momento para contar historias es la noche, pero no olvidemos que los cuentos no son para dormir, sino para despertar. Intenta también contar cuentos a la luz del día.

4. Contar la historia.

Contar cuentos puede fomentar la lectura, pero no siempre de forma directa. La narración de historias tiene como principal objetivo fomentar la imaginación de quien escucha, a partir de lo cual surge el placer por las historias y la lectura. Así, no es necesario disfrazarse, utilizar objetos o tener un libro para mostrar sus ilustraciones. Muchas veces la palabra ya contiene todos los colores y es capaz de llamar la atención por sí sola. Si internalizaste la historia y la preparaste mentalmente, podrás prescindir del libro al momento de contar, por lo que la narración será mucho más natural e íntima. Incluso, puedes intentar contar la historia con las luces apagadas, dejando que sólo se oiga tu voz. Para que no se nos olvide nada importante, recordemos los núcleos del cuento y jugar con la improvisación para el resto.

5. Conversar sobre la historia.

Después de contar el cuento, se puede dar un espacio para conversar sobre el mismo, hacer un dibujo, preguntarse si podría haber otro final, qué parte fue la que más gustó. Si el cuento fue tomado de un libro, una excelente manera de fomentar la lectura es entregar el libro después de contar el cuento. Si el libro tiene ilustraciones, podrá ver reflejado lo que imaginó y contrastar ambas visiones del cuento. Y si el niño no sabe leer todavía, puede ser una excelente manera de motivarlo en su aprendizaje.

¿Qué historias o cuentos te gustaría contar? ¿Cómo los adaptarías? ¡Comenta y comparte con nuestra comunidad Elige Educar!

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2016-09-29T15:55:02+00:00 julio, 2016|Noticias|Comentarios desactivados en 5 pasos para convertirte en un cuentacuentos en estas vacaciones