8 habilidades que se deben promover en los estudiantes para un desarrollo positivo

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8 habilidades que se deben promover en los estudiantes para un desarrollo positivo

Los docentes que transforman vidas no sólo se centran en traspasar los conocimientos y contenidos curriculares, sino también en cómo su estudiantes se desarrollan fuera de la sala de clases.

Escrito por: Leslie Tapia

agosto 9, 2017

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¿Qué habilidades se deben promover para lograr un desarrollo positivo en tus estudiantes?  Marilyn Price-Mitchell, PhD  experta en psicología del desarrollo e investigadora escribió este interesante artículo en Edutopia para explicar cuáles son esas habilidades y por qué los profesores y las familias son claves en su desarrollo ¡Toma nota!

Los profesores que transforman vidas no sólo se centran en traspasar los conocimientos y contenidos curriculares, sino también en cómo los estudiantes se desarrollan hasta convertirse en adultos comprometidos, capaces, y preocupados. Ven más allá de las medidas cuantitativas para determinar el éxito de aquellas habilidades claves que ayudan a los estudiantes a vivir de manera saludable y productiva.

La famosa educadora María Montessori hizo un sabio énfasis en que “el mayor signo de éxito para un profesor es el hecho de poder decir ‘mis estudiantes trabajan como si yo no existiera’”. El mundo ha cambiado dramáticamente desde comienzos de los ’90, cuando Montessori comenzó a centrarse en la materia educativa, y aún así seguimos teniendo la misma meta de antes: acercar el desarrollo de los estudiantes hacia la auto-suficiencia, pero ¿cómo se lleva a cabo esto cuando, en efecto, los resultados cuantitativos de las pruebas parecen ser mucho más importantes que el propio desarrollo de los niños para alcanzar sus metas más importantes en la vida?

En términos simples, esto sucede cuando entendemos cómo es que los niños y los adolescentes maduran de forma exitosa alcanzando adultez, y cómo nosotros, los adultos, impactamos durante su crecimiento en áreas claves para su desarrollo.

En base a décadas de estudio en temas relacionados al desarrollo, la neurociencia, la educación y la psicología infantil y adolescente, hemos descubierto que las relaciones con profesores, padres, madres, y otros adultos que representen un soporte, determinan cómo los niños durante su etapa escolar adquieren un sistema orientación personal, lleno de habilidades interconectadas y de caminos que los ayudan a alcanzar sus metas exitosamente. Cuando nos imaginamos esas capacidades como una especie de “brújula” interna, es fácil ver cómo la educación y el desarrollo van de la mano a la hora de lograr que los niños naveguen con éxito a través de la escuela y la vida.

¿Cuáles son esas habilidades interconectadas tan necesarias? Se trata de aquellas habilidades que permiten el desarrollo positivo en los estudiantes, y pueden fomentarse y ser desarrolladas en diversos contextos, en pos de incentivar a los niños a vivir sus vidas de forma plena, más allá de las medidas estandarizadas con las que hoy evaluamos su éxito:

1. Curiosidad

La curiosidad es la habilidad que se desarrolla para buscar y adquirir nuevos conocimientos, habilidades, y distintas formas de entender cómo funciona el mundo. Está en el corazón de la motivación de los niños y es, básicamente, lo que los mantiene con ganas de aprender por el resto de sus vidas.   La curiosidad facilita el compromiso, el pensamiento crítico y el razonamiento.

Nutrimos la curiosidad de los niños y otras habilidades vitales para el aprendizaje cuando los inspiramos a identificarse y buscar respuestas a preguntas que les causen un interés particular. Cuando los ayudamos a reconocer el fracaso y los errores como una oportunidad para la exploración, los inspiramos también a experimentar y descubrir. Los ayudamos a entender los distintos aspectos de un aprendizaje comprometido cuando reconocemos las diferentes formas en que ellos exploran su entorno – ya sea tocando, saboreando, escalando, oliendo, etc – y los instamos a perseverar en su búsqueda de respuestas. Cuando les enseñamos cómo las distintas partes se conectan para influenciar a toda la sociedad, ellos descubren que la curiosidad mejora sus relaciones, ayuda a incrementar su innovación, y los conduce a realizar cambios sociales positivos.

2. Sociabilidad

La sociabilidad es la habilidad cooperativa y alegre mediante la cual nos comprometemos con los demás. Proviene de una colección de habilidades sociales y emocionales que ayudan a los niños a entender y expresar sus sentimientos y comportamientos de forma que se puedan facilitar las relaciones positivas, incluyendo escuchar de manera activa, auto-regulación, y la comunicación efectiva.

Influenciamos la sociabilidad de los niños cuando los ayudamos a entender que las palabras que escogen hacen una diferencia en las relaciones que pretenden establecer. Cuando les enseñamos que cada interacción social está atada a una reacción emocional, los ayudamos a evadir los comportamientos impulsivos y a pensar sobre las situaciones difíciles antes de actuar. También los ayudamos a construir su capacidad colaborativa para el trabajo en equipo.

3. Resiliencia

La resiliencia es la habilidad para enfrentar y superar desafíos de forma que se pueda mantener o promover el bienestar propio. Incorpora atributos como la persistencia, la determinación y la iniciativa.

Construimos resiliencia cuando empujamos a los estudiantes de manera gentil a salir de su zona de confort intelectual, emocional, social y física. Nuestro apoyo e inspiración los ayudará a arriesgarse, sobrepasar obstáculos, y crecer desde los errores, lo que los ayudará a aprender de los altibajos que les depondrá la vida en sus caminos.

4. Auto-consciencia

La auto-consciencia es la habilidad que se tiene para examinar y entender quiénes somos en relación al mundo que nos rodea. Se desarrolla a través de habilidades como la auto-reflexión, la creación de significados, y el desarrollo de valores y creencias. Está situado al sur de la “brújula” interna, y simboliza la introspección como un proceso en el que nos encontramos a través de nuestro constante análisis. Esta habilidad afecta a los niños y su capacidad para verse a ellos mismos como únicos y, claro, diferentes del resto de las personas que les rodean.

Estimulamos la auto-consciencia de los estudiantes cuando los comprometemos en reflexiones y conversaciones sobre sus valores, creencias, actitudes, y otros dilemas morales. A través de estos compromisos logramos que ellos puedan entender y atender sus características intelectuales, emocionales, sociales y físicas, y así ayudarlos a desarrollar un potencial humano totalmente completo.

5. Integridad

La integridad es la habilidad para actuar consistentemente con aquellos valores, creencias y principios que decimos sostener. Se trata de coraje, valentía, honestidad y respeto con las interacciones diarias de cada uno de nosotros y claro, hacer siempre lo correcto aún cuando nadie nos esté observando.

Modelamos la integridad de los niños a través de un constante trato hacia ellos de respeto y dignidad, así como también escuchando sus sentimientos y opiniones sin ningún tipo de juicio. Cuando incentivamos positivamente a los estudiantes por haber demostrado sus valores, creencias y principios a través de acciones, les recordamos sus valores humanos éticos, y cómo el desarrollo de estos va mucho más allá de un simple grado o una calificación.

6. Ingenio

El ingenio es la habilidad  para encontrar y usar las fuentes y recursos disponibles para alcanzar metas, resolver problemas, y moldear el futuro. Se basa en otras habilidades como la planificación, el establecimiento de metas, el pensamiento estratégico y la organización.

Inspiramos a los estudiantes a ser ingeniosos cuando ponemos en ellos altas expectativas y los apoyamos en el alcance de sus objetivos. Cuando les enseñamos a ser pensadores estratégicos y a resolver problemas mediante la adaptación, ellos son capaces de aprender a vivir sin reglas y cánones rígidos, o a basarse en ideas preconcebidas.

7. Creatividad

La creatividad es la habilidad para generar y comunicar ideas originales y apreciar la naturaleza de la belleza. Desarrolla la imaginación, la innovación, y el sentido por lo estético.

Inspiramos la creatividad cuando ayudamos a los jóvenes a expresarse a través de la escritura, la poesía, la actuación, la fotografía, el arte, lo digital, etc. Cuando nos damos cuenta, y claro, alabamos a los estudiantes por pensar más allá de los límites y por tomar riesgos  y su imaginación florece.

8. Empatía

La empatía es la habilidad para reconocer, sentir y responderá las necesidades y el sufrimiento de los demás. Facilita la expresión de preocupación, cariño, compasión, etc. Está situado en el “norte verdadero” del compás, y simboliza el impacto externo de educar a los niños en pos de lograr ciudadanos comprometidos con crear un mundo justo y sostenible.

Fomentamos la habilidad de los niños de preocuparse por quienes los rodean más allá de sus propios intereses creando relaciones significativas con ellos, asegurándoles que son vistos, percibidos y comprendidos sin importar cómo aprenden. Cuando los exponemos a diferentes perspectivas del mundo, los comprometemos a involucrarse en proyectos colectivos y a ser serviciales en el aprendizaje dentro de la sala de clases pueden también desarrollar mejor su empatía y compasión..

Desarrollar estas habilidades y fomentar su interconexión implica esfuerzos colaborativos entre padres, profesores y distintas actividades extra-programáticas. Cuando ponemos atención al desarrollo de estas habilidades, los resultados son realmente transformadores. No sólo los niños se convierten en entidades en constante aprendizaje, sino también se convierten en lo que María Montessori visionó: navegadores auto-suficientes de sus propias vidas.

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2018-11-16T11:30:58+00:00 agosto, 2017|Mejora docente|Comentarios desactivados en 8 habilidades que se deben promover en los estudiantes para un desarrollo positivo