“Un docente emocionalmente inteligente puede ver a sus alumnos más allá de las conductas”

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“Un docente emocionalmente inteligente puede ver a sus alumnos más allá de las conductas”

Alberto Ortega, experto en inteligencia emocional, explica cómo esta competencia puede favorecer el aprendizaje de los estudiantes.

Escrito por: Camila Londoño

abril 26, 2019

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Alberto Ortega es coach personal de adultos y adolescentes y realiza talleres de Liderazgo e Inteligencia Emocional. Además es el creador Programa de Implantación de la Inteligencia Emocional en el ámbito educativo y ha formado a más de 1.500 educadores, especialmente en el sistema público de enseñanza de Andaluz, España. En 2017, también publicó su primer libro: Vivir en Inteligencia Emocional. Para Ortega, educar las emociones y enseñar a otros a hacerlo, se ha vuelto una prioridad. Asociado a esto, el experto también reflexiona acerca de las cualidades de un docente emocionalmente inteligente.

Alberto define la Inteligencia Emocional como “la capacidad de armonizar nuestras respuestas instintivas, emocionales y racionales”.

En una entrevista con Educación 3.0, hace énfasis en la importancia de desarrollar dicha inteligencia en el aula y destaca que la mejor forma de hacerlo es a través de la formación de profesores. Es clave, explica él, formar docentes que ayuden a los estudiantes a “distinguir posibilidades que les hagan sentir capaces, ilusionados, positivos y seguros de sí mismos”. También es importante que los profesores puedan crear un contexto donde los alumnos puede expresarse sin miedo al rechazo o la crítica, donde pueda aprender cuáles son sus emociones y cómo pueden regularlas.

Para esto, el experto propone una metodología que es por descubrimiento y a través del juego, pues de esta manera, el estudiante puede auto observarse y explorar qué pensó para tener determina conducta. En este proceso, se le facilitan alternativas de pensamiento que hubieran sido mucho más efectivas.

“Cuánto mayor es la interacción en el día a día del profesor con el alumno a través de las rutinas, mucho mayor será su nivel de transformación”, explica Alberto en la entrevista con Educación 3.0.

“Una vez que los estudiantes han abierto su mente a nuevas ideas, el contexto del aula es idóneo para que la expresión de emociones sea auténtica y no se quede en un mero aprendizaje intelectual. Es muy sencillo siempre que el profesorado se haya formado y transformado y haya adquirido e integrado las competencias, no sólo en su aula, sino en su vida”, agrega. Pero, ¿cómo se prepara un docente y por qué es importante que lo haga?

Un docente que es emocionalmente inteligente, explica Alberto, tiene la capacidad de ver a sus estudiantes más allá de las conductas y resultados. Por lo mismo, tiene la habilidad de empoderar a sus estudiantes para que ellos piensen o sueñe sus vidas a largo plazo. Un docente emocionalmente inteligente también sabe cómo apoyar a los niños y tiene las herramientas para enseñarles a reflexionar sobre qué conductas los alejan o los acercan a determinados objetivos.

Además, dice Alberto, “son capaces de ver las cosas desde distintas perspectivas y suelen elegir las que más favorecen sus propósitos como educadores. Saben escuchar y establecer acuerdos con su alumnado y saben ser rigurosos en su cumplimiento; intentan comunicarse de forma reflexiva y templada; saben trabajar en equipo, empatizar con las personas de alrededor, crear espacios de confianza donde alumnos se expresen y, además, son ejemplo para ellos: quieren que sean, en lugar de decirles lo que tienen que ser”.

Para el experto, el desarrollo de la inteligencia emocional en la educación debería ser de manera orgánica, “por inspiración y elección de los profesores”.

De lo contrario, dice, podría convertirse en otra asignatura centrada en estudiar libros de texto sin ningún efecto transformador. Sin embargo, también cree que los establecimientos o el sistema como tal, debería propiciar este desarrollo sensibilizando, inspirando y formando a los docentes. Y debería ser una prioridad, pues un profesor capacitado emocionalmente puede marcar la diferencia a la hora de enseñar, beneficiando así el aprendizaje.

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2019-05-03T14:11:47+00:00 abril, 2019|Mejora docente|10 Comments

10 Comments

  1. Aurora castillo alarcon mayo 1, 2019 at mayo, 2019

    Me encanto este articulo. Me interesa saber mas del tema para capacitación de mis profesores.

  2. Edith mayo 1, 2019 at mayo, 2019

    Magnifica información

  3. alicia Cercado mayo 4, 2019 at mayo, 2019

    Excelente artículo vale que todos los profesionales que hacemos docencia nos preparemos para obtener mejores resultados en la formación de nuevos profesionales

  4. Julia mayo 4, 2019 at mayo, 2019

    Me pareció muy interesante ,actualmente nos olvidamos que trabajamos con vida en formación y el rol del docente es fundamental .
    Por lo que debe crear un ambiente positivo y con una mirada divergente .
    Gracias por el aporte

  5. Sandra Mil3na mayo 5, 2019 at mayo, 2019

    Me encantó estoy interesada igual que Aurora

  6. María Elizabeth Carbajal Díaz mayo 5, 2019 at mayo, 2019

    Felicitaciones al Sr. Ortega por tan importante tema que todos los docentes debemos tener en cuenta para favorecer el proceso de la enseñanza y el aprendizaje y promover un efecto transformador emocionalmente idóneo a nuestros educandos; gracias por sus aportes educativos y psicológicos.

  7. Marta mayo 10, 2019 at mayo, 2019

    Quisiera conseguir ese libro. Me encantó este artículo y quisiera saber más sobre el tema. Donde puedo conseguirlo ?

  8. sandra mayo 28, 2019 at mayo, 2019

    Muy inspirador este trabajo me gustaría conocer más y aplicarlo.

  9. sandra mayo 28, 2019 at mayo, 2019

    excelente información.

  10. Diana Valenzuela junio 2, 2019 at junio, 2019

    Interesante

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