¿Cómo estimular en los niños el desarrollo de figuras humanas convencionales?

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¿Cómo estimular en los niños el desarrollo de figuras humanas convencionales?

Los niños empiezan dibujando cuerpos simples sin torso. Después dibujan figuras de transición que son un poco más elaborados y más adelante, llegan a la figura humana convencional.

Escrito por: Camila Londoño

julio 13, 2018

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Foto:

Pinterest

Ya hemos hablado de los primeros dibujos de los niños y de cómo ellos representan sus primeras figuras humanas omitiendo el torso que une todas las partes del cuerpo. Pero, ¿qué pasa si se quiere estimular la creación de representaciones humanas convencionales? Lo primero que hay que decir es que, una figura humana convencional suele presentar superficies cerradas independientes que representan partes como la cabeza y el tronco. A veces, también pueden ser superficies cerradas completas, sin divisiones. D.J. Hargreaves, autor del libro Infancia y educación artística, explica que hasta ahora se han descubierto dos métodos que funciona bien cuando se quiere estimular este tipo de dibujo.

El primer método se basa en la copia.

Este primer métodos está muy dirigido a los educadores y básicamente se trata de un ejercicio de copia, es decir que el niño tiene que copiar el dibujo de una figura humana convencional. Los educadores deben pedirle al niño que observen mientras ello dibujan una cabeza en un papel. Después, el educador dibuja el cuerpo y el niño debe copiar eso mismo. Esto se repite con todas las partes del cuerpo que se quieren incluir. Es conveniente, explica Hargreaves, que la persona que lidera la actividad, haga una figura muy sencilla, una figura que el niño pueda comprender. Por ejemplo, la cabeza, las partes de la cara, cuerpo, brazos y piernas. También se sugiere que se nombren las partes y se hable sobre cada una de las partes del dibujo. En esta dinámica es esencial que los niños puedan observar cómo se dibujan las partes e inmediatamente ellos dibujen las suyas. “Este procedimiento por etapas es eficaz, mientras que pedirle al niño que copie una figura convencional ya dibujada o decirle que observe a la profesora cuando dibuja la figura completa antes de que él empiece a copiarla, no produce efectos duraderos”, afirma el autor.

El segundo método se centra en indicaciones o claves respecto al cuerpo que se debe dibujar.

El autor explica esto con un ejercicio que se hizo con un grupo de niños. A estos niños se les pidió que dibujaran una persona que tenía una cabeza morada y un cuerpo verde. Además se les dio una pintura morada y otra verde. También se les mostró una figura humana que estaba hecha con pasta de modelar y tenía las partes del cuerpo y la cabeza debidamente coloreadas. Esto significa que se le dio a los niños dos claves: una visual y otra verbal. ¿Qué pasó? El 70% de ellos dibujó una versión mejorada de un renacuajo (figuras que presentan una superficie cerrada que contiene rasgos faciales y que muchas veces omite extremidades. Los renacuajos no tiene torso); el 24% dibujó figuras de transición (figuras con rasgos corporales como brazos, ombligo y botones que se ubican debajo de la cabeza) y el 76% de ellos, dibujó figuras convencionales. Para saber cuál de las claves fue más relevante, pusieron a prueba a otro grupo de niños (dibujantes de renacuajos) y se le pidió a la mitad de ellos (grupo visual) que dibujara el modelo que tenía al frente; a la otra mitad (grupo verbal), no se le dio un modelo, pero si se le dio una instrucción verbal (la de dibujar un cuerpo con cabeza morada y cuerpo verde). ¿Los resultados? Los niños que siguieron la instrucción verbal desarrollaron mejor la tarea, haciendo dibujos de cuerpos humanos más perfectos. Los niños que siguieron la instrucción visual dibujaron el clásico renacuajo.

Lo que explica el autor es que los niños que recibieron la instrucción verbal, repetían las instrucciones, lo que aparentemente les ayudaba a guiarse en la ejecución del dibujo. En cambio, los niños del grupo visual no se fijaron mucho en el modelo que debían observar. Las claves visuales no fueron tan explícitas para ellos y los niños terminaron dibujando una figura que para ellos es la más usual, la del renacuajo.

El proceso que viven los niños en torno al dibujo es fascinante.

Los educadores que están en las aulas con los niños viven este proceso y además, lo apoyan, no necesariamente aplicando fórmulas exactas o definitivas pues lo más clave del rol del educador en este proceso, es ayudar a que los niños liberen su imaginación. Y tiene sentido, pues como dice Hargreaves, hasta los grandes artistas han seguido periodos de aprendizaje para llegar al arte que han desarrollado.

María José Lincovil, Educadora de Párvulos, resalta la importancia de tener en cuenta que actividades como estas permiten otorgar a niños y niñas espacios para avanzar y potenciar en su desarrollo artístico. Sin embargo, es importante no apurar los procesos, entendiendo que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje. No podemos olvidar que el tipo de dibujo que ellos realizan tiene relación directa con su forma de entender el mundo. Además, María José explica que, más que imponer, es clave modelar para no coartar la creatividad del infante.

Fuentes:

Infancia y educación artística, D.J. Hargreaves.

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2019-05-14T12:27:13+00:00 julio, 2018|Cómo aprenden los niños|1 Comment

One Comment

  1. Mónica mayo 19, 2019 at mayo, 2019

    Sí, el proceso que siguen los niños en torno al dibujo es fascinante. Además, independientemente de la cultura en la que sean educados, su proceso de maduración artística es muy similar, ya que se basa en el desarrollo de sus habilidades cognitivas y motrices, no en su experiencia. Por tanto este artículo está MUY equivocado.

    Para José Luis Gallego (2007), la Educación Plástica considerada como expresión y como creación ha de superar dos grandes dificultades que aparecen frecuentemente en las producciones infantiles, como son los modelos y los estereotipos.
    Los modelos son los ejemplos, objetos o imágenes, que se proponen para que los niños sigan y reproduzcan en sus producciones plásticas. Dan como resultado una imitación de la figura representada. Esta copia carece de valor expresivo, ya que la imposición de ejemplos y materiales no responde a los intereses infantiles, y la expresión de modelos ajenos priva al niño de expresar sus propias relaciones con la realidad.

    En cuanto a los estereotipos, Gallego nos dice que son las repeticiones incansables de expresiones plásticas, adquiridas sin experiencias directas con la realidad y resistentes al cambio ante la información o experiencias nuevas.
    Las frecuentes repeticiones estereotipadas se encuentran generalmente en producciones de niños que han desarrollado modelos rígidos de pensamiento, tienen poca seguridad en sí mismos, han sido elogiados por la plasmación de estos moldes, o se les han presentado modelos a imitar.

    Los estereotipos más comunes que aparecen en los dibujos infantiles suelen pertenecer a estas categorías:
    – Para la figura humana, pelo largo en las niñas y corto en los niños.
    – Para la casa, acompañada de una valla o un árbol.
    – Para el tren, máquina y vagones rectangulares con una larga estela de humo.
    – En cuanto a los colores, sexismo en la dominancia de las gamas rosas y azules.

    Para Gallego estos estereotipos no corresponden a la realidad que rodea a los niños, por lo que es necesario liberarlos de la sumisión a estas imágenes mediante el juego plástico creativo.

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