En la región están dos de los cuatro técnicos en educación parvularia hombre del país

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En la región están dos de los cuatro técnicos en educación parvularia hombre del país

En Chile existen 4 técnicos parvularios que se desempeñan en la educación inicial y dos de ellos viven en la Región de La Araucanía. ¿Cómo viven la educación estos técnicos parvularios? ¿Qué dificultades han debido enfrentar? Descúbrelo en la siguiente nota.

Escrito por: Fuente Externa

mayo 2, 2017

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Foto:

Austral de Temuco

 

Juan Lozano y Rodrigo Sepúlveda relatan sobre lo especial y lo difícil de su labor bajo los prejuicios de género que los rodea.

Con seguridad se puede afirmar que es poco común encontrar hombres en el rubro de la educación parvularia. Sin ir más lejos: en el país sólo existen cuatro. De ese número, la mitad está en La Araucanía.

Juan Lozano y Rodrigo Sepúlveda trabajan en jardines infantiles de administración directa de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) en La Araucanía.

Lozano tiene 25 años. En 2009 se licenció del Liceo Carlos Condell de la Haza. Su práctica profesional la realizó en 2010 en el jardín infantil “La Gotita” de la población Chivilcán de Temuco. Su directora lo evaluó positivamente y desde entonces que es parte del plantel.

Su afinidad con los niños es innata. En una de sus actividades con los pequeños del jardín “La Gotita”, Lozano agarra la guitarra y canta una canción, no sólo en español, sino también en mapudungún. Con mucha atención, los niños no despegan su mirada del creador de las melodías. “El aporte principal que hago creo que puede ser el que se ve como una imagen paterna en niños que no tienen padres presentes (…) Obviamente después ya viene adicional a todo eso el que canto, toco la guitarra”, se describe Lozano.

El joven técnico estudió junto a otros hombres en el liceo de donde provino, pero dice que ellos desistieron del camino de la educación. Carlos Lozano explica esa situación por “el prejuicio de que puedan vernos y no van a querer inscribir a los niños en el jardín, tal vez quienes no conocen el trabajo que nosotros realizamos, pero creo que va a pasar más adelante, igual como pasó con enfermería donde sólo eran mujeres, y ahora también hay hombres y no se ve mal ni raro”.

“Creo que va a pasar igual como pasó con enfermería donde solo eran mujeres , y ahora también hay hombres y no se ve mal ni raro” Juan Lozano, técnico parvulario del jardín “La Gotita” de Temuco.


Fuente: Soy Austral

“La gente todavía no está acostumbrada a ver un hombre haciendo un trabajo históricamente ejecutado por mujeres” Rodrigo Sepulveda, técnico parvulario del jardín “Mágicas Mutillas” de Carahue.

Remar a contracorriente

Rodrigo Sepúlveda plantea la importancia de sentir vocación la labor que a cualquiera le toca realizar. “Invitaría a que más hombres se decidieran a estudiar esta carrera. si uno tiene mucho vocación, lo hace, pese a todas las barreras que uno supera”. Cuenta que, incluso, dudó de su propio oficio en su etapa de estudios. “Mi profesora jefa fue un pilar fundamental para no desertar de la carrera. Me cuestionaba bastante mi profesión”, reconoce.

Dificultades

2010 fue el año que Juan Lozano inició su práctica en el jardín “La Gotita” de Temuco. Desde entonces es parte fijo del plantel.

Pero quien tuvo una búsqueda laboral más complicada fue Rodrigo Sepúlveda, del jardín infantil “Mágicas Mutillas” de la localidad de Trovolhue, en Carahue.

Con 35 años, su abuelo fue su mayor inspiración para tomar este camino. Comenzó a trabajar en ese recinto en octubre de 2016. Sólo recién, después de encontrarse siete años buscando un lugar.

7 años demoro el técnico parvulario Rodrigo Sepúlveda en encontrar un trabajo debido a los prejuicios en su contra.

“Toqué muchas puertas (…) La gente todavía no está acostumbrada a ver a un hombre haciendo un trabajo históricamente ejecutado por mujeres”, reconoce y agrega que son las mujeres las que más lo criticaban de antemano. “Me decían ‘no, porque puede haber problemas con los papás’ pero no se daban el tiempo de conocerlo a uno como persona”.

Pero pese a esto y como lo reconocen sus pares, Rodrigo Sepúlveda es feliz y brilla en el aula. Ante los niños presenta una historia con ayuda de dibujos. Es aquí donde derrocha su gran capacidad creativa que lo destaca. “El cuento lo hice ayer”, desclasifica.

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2 Comments

  1. Astrid mayo 3, 2017 at mayo, 2017

    Me alegro por ellos son buenos en lo que hacen tuve el agrado de compartir el aula con ellos mientras estudiaban

  2. Clara mayo 6, 2017 at mayo, 2017

    Yo soy docente de técnico en parvulos y tuve 4 alumnos quienes se fueron saliendo en el camino y finalmente 2 de ellos no pudieron realizar su práctica por falta de apertura social.

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