Sin duda, la memoria es parte crucial del aprendizaje. Sin la memoria, las experiencias que vivimos, las cosas nuevas que aprendemos, se perderían. Por esa razón, para muchos docentes e investigadores, es difícil separar los términos memoria y aprendizaje.
Bajo esa premisa, Ruth Bayas Cevallos –pedagoga ecuatoriana–, desarrolló en 2020 su trabajo de titulación para su Magíster de Innovación en Educación: Estrategias didácticas para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje de la ortografía. A partir de ese trabajo de investigación, ha realizado diferentes propuestas para difundir un aprendizaje exitoso de la ortografía y, por ende, de la memoria.
«Quiero hacer referencia a la memoria a corto y a largo plazo, a fin de que se comprenda mejor el aprendizaje. Gracias a la memoria a corto plazo, el cerebro va filtrando lo que es importante de aquello que no lo es«, escribe la profesora Ruth en Plan Amanecer, una iniciativa que desde 2008 impulsa en Ecuador la mejora de la educación.
Ambos tipos de memorias son indispensables, la primera nos desintoxica de la información excesiva, y la otra nos permite tener un pasado y una historia, explica Ruth. Bajo esta base, se desprende la importancia del aprendizaje de la ortografía a través de la memoria visual.
La profesora Ruth ha señalado en su estudio y propuestas, que este es un principio que no es exclusivo para la ortografía, sino que tiene suma importancia en otros campos aprendizaje. Por eso, la lectura es una actividad que contribuye significativamente a la ortografía, por el aspecto visual que tiene.
«Considero que siempre se debe hacer una lectura guiada hacia la visualización de las palabras con dificultad ortográfica. Por ejemplo, en un determinado texto, pedirles a los estudiantes que encierren o subrayen las palabras propensas a faltas o errores, y hacer que las subrayen y lean varias veces, hasta que interioricen su escritura», explica Ruth.
La profesora Ruth, entrega en Para un aprendizaje exitoso de la ortografía en alumnos de 8 a 10 años–un documento pedagógico– algunas ideas de trabajo, para que la enseñanza de la ortografía tenga un efecto positivo en la memoria.
«Mi propuesta consiste concretamente en elaborar listas de palabras con dificultad ortográfica, las mismas que se pueden extraer de los textos utilizados por los alumnos en el estudio de las cuatro áreas básicas en español. De este modo, el docente podría elaborar un listado de, por ejemplo, trescientas palabras para estudiar a lo largo del año escolar. Este número puede variar de acuerdo a la edad de los alumnos o acomodarse a las necesidades de cada grupo. Dicho listado será generado a partir de los textos de Estudios Sociales, Ciencias Naturales, Lenguaje y Matemática», propone Ruth.
La idea de trabajo con listados debe seguir estas instrucciones:
«La idea de trasfondo en esta metodología de trabajo es que las palabras son imágenes. Al igual que los niños aprenden a reconocer los objetos cuando son pequeños, las palabras deben ser tomadas como una imagen que deberá registrarse en el cerebro. Por lo tanto, la memoria visual es una herramienta fundamental para adquirir la destreza ortográfica. Esta memoria se puede combinar con la memoria verbal, que se refiere al significado de la palabra y de la que se encarga el hemisferio izquierdo del cerebro. La combinación de las dos memorias es vital para el aprendizaje de la escritura de las palabras», explica la profesora.
1. Fase de codificación: requiere de una mayor atención por parte del alumno. En esta fase, lo importante es prestar atención a aquello que se percibe y que se quiere retener.
2. Fase de retención: en la que se pueden utilizar algunos mecanismos, como: establecer asociaciones con algo que nos resulte familiar. «Por ejemplo, mirar la letra “V” y acordarse de algunas palabras que la llevan o, viceversa, pensar en el objeto y asociarlo con una letra», escribe Ruth.
3. Fase de recuerdo: es donde se evoca la información registrada en las etapas anteriores. «En esta fase se necesita buscar referencias, repensar, volver al inicio. El re-aprendizaje significa un ahorro, puesto que aunque algo pudiera parecer olvidado por completo, es mucho más fácil aprenderlo por segunda vez en relación al esfuerzo invertido en la primera vez», explica la profesora.
Estas fases, son explicadas en base a lo investigado por el profesor Richard Gross, autor del libro Psicología. La ciencia de la mente y la conducta.
«El fracaso que se produce en la adquisición de una buena ortografía se debe a que no se han enseñado las estrategias mentales, especialmente en lo que a memoria visual corresponde. Los maestros, por lo general, hacen dictados, los califican, explican algunas reglas, pero no se aseguran de que el proceso mental haya sido enseñado, practicado, reforzado y evaluado», agrega Ruth.
¿Sabían la importancia y relación que tiene el aprendizaje de ortografía con la memoria?