Karina Inés Gómez es licenciada en Ciencias de la Educación; formadora de directores y educadores; asesora en necesidades educativas inclusivas. Máster en liderazgo directivo en escuelas en Argentina.
La pandemia ha generado en la educación –especialmente la latinoamericana– la posibilidad de visualizar las debilidades de sus sistemas educativos y ajustarse a la realidad actual, con los desafíos del siglo XXI. De esta forma, enfrentarse a plantear una nueva enseñanza.
En este nuevo contexto, donde no todos han podido retomar las clases presenciales, los profesores necesitarán recurrir a modelos híbridos de educación. Una equilibrada combinación de aprendizajes en la escuela y a distancia, mediados por la tecnología, en función de cada comunidad educativa.
Es un enfoque pedagógico basado en competencias centradas en los estudiantes. Incluye una combinación de procesos de enseñanza y aprendizaje, que se dan de manera presencial y mediada a través de la plataforma virtual.
Es importante tener en cuenta que las actividades en línea no están destinadas a reemplazar el tiempo de clases presenciales. Más bien, están diseñadas para complementar y construir sobre el contenido discutido en el aula.
Por lo tanto, disciplinas como Lengua, Matemática, Inglés, Música, Artes Plásticas y Educación Física, deben considerarse dentro del sistema de enseñanza presencial. Son todas áreas que necesitan para su enseñanza la intervención directa del profesor.; requieren discutir, plantear problemas, escuchar y crear en grupos.
Además, la alfabetización inicial tiene que abordarse de manera presencial, pues es necesaria la intervención del docente y del trabajo oral inmediato y personalizado para considerar avances.
Las habilidades sociales y el trabajo con las emociones es un trabajo que debe ser presencial en esta nueva enseñanza. Se necesita de un espacio donde se pueda dar un diálogo y una observación directa del docente.
Para la educación híbrida, la presentación del contenido, el inicio de la secuencia de enseñanza, su explicación y su trabajo, deben comenzar en el aula de manera presencial. Esta instancia debe ser considerada de esta forma, dada la importancia de la brecha de acceso a la conectividad y dispositivos en cada comunidad.
El componente en línea de la experiencia de aprendizaje deberá consistir en ejercicios o contenidos adicionales que completen las lecciones presenciales.
Son aquellas en las que se puede dar libertad y autonomía de trabajo al estudiante, realizando sus propias investigaciones y compartiendolas con los demás compañeros.
Mi consideración, es que materias como Ciencias Naturales y Sociales, en las cuales pueden plantearse hipótesis de trabajo o trabajar en base a proyectos, con la previa selección del docente.
Aquí cobra importancia la intervención del profesor en dirigir los equipos, distribuir roles dentro de los grupos de trabajo y accionar con ellos en línea. También es importante entender que en esta nueva enseñanza, es clave plantear nuevos planes de estudios y selección de contenidos.
Otro punto importante, es tener en cuenta que las competencias básicas que un estudiante debe dominar son: lectura, comprensión lectora, oralidad, escritura –en al menos dos idiomas–, resolución de problemas, lógica matemática y desarrollo de las habilidades sociales. Todas, necesarias para el desarrollo ciudadano y profesional, en generaciones digitalizadas.
Karina Inés Gómez es licenciada en Ciencias de la Educación; formadora de directores y educadores; asesora en necesidades educativas inclusivas. Máster en liderazgo directivo en escuelas en Argentina.