Esta profesora mexicana rediseñó su escuela inspirada en la preocupación de un estudiante

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Esta profesora mexicana rediseñó su escuela inspirada en la preocupación de un estudiante

Un alumno de la profesora mexicana Diana Laura Cavazos tuvo una idea: crear “un salón hecho de botellitas de refresco”. Su idea, que al principio parecía un sueño, se hizo realidad y tuvo un gran impacto en el municipio de Matamoros, una zona vulnerable.

Escrito por: Camila Londoño

abril 27, 2017

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Foto:

Diana Laura Cavazos, Archivo Personal

Diana Laura Cavazos es profesora de primaria en la la escuela Franklin D. Roosvelt en el municipio de Matamoros, Tamaulipas, una zona vulnerable de México. Ricardo, un inquieto niño de 6 años reveló a su profesora una de sus mayores preocupaciones: el exceso de basura y las inundaciones causadas por residuos de plástico PET (hechas de polietileno tereftalato), material, que según dicen los expertos, tarda 500 años en degradarse. Fue a raíz de esto que surgió el proyecto que Diana creó en principio, junto a cinco de estudiantes: un aula sustentable, la primera del país, hecha con botellas de plástico que se alimentan de energía solar.

Diana Laura Cavazos, Archivo Personal

“Un salón hecho de botellitas de refresco”

En principio, Diana pensó en un proyecto a pequeña escala: un mural que reflejara la importancia de este tema y los valores de la escuela. Pero aquel niño inquieto tenía en mente algo más grande: hacer “un salón hecho de botellitas de refresco”. Pero hacerlo implicaba grandes desafíos. El primero, que el salón no podía hacerse sólo de botellas pues Matamoros se encuentra a 10 metros sobre el nivel del mar y el suelo no es muy firme. Debían entonces encontrar la forma de hacerlo estable y seguro para los niños, entonces Diana buscó asesoría. A pesar de ser consciente de las dificultades del proyecto, un arquitecto la animó y la apoyó a hacerlo.

Diana Laura Cavazos, Archivo Personal

Necesitaban 8.000 botellas de dos y tres litros…

Sí, 8.000 botellas y debían tener forma cilíndrica. Entonces empezó la construcción de este sueño que parecía imposible. En 2015, vecinos y conocidos empezaron a dejar bolsas con todo tipo de botellas frente a la casa de Diana y sus estudiantes. Algunas estaban sucias, otras estaban limpias. Muchas eran grandes y otras eran pequeñas. En este periodo inicial recogieron aproximadamente 1000 botellas. Pero aún faltaban 7000 y necesitaban mucha ayuda para llegar a este número. Por esto Diana decidió acudir a grandes compañías de refrescos como Coca-Cola, Pepsi y la empresa mexicana Big Cola. Sólo la última aceptó darle la mano. Eventos con shows de música y vínculos con medios de comunicación también fueron necesarios para cumplir el objetivo. La convocatoria creció como jamás lo imaginaron; muchas empresas querían participar y una de éstas (Oxxo) se animó a donar los paneles solares que convirtieron el aula en un espacio totalmente funcional y sustentable.

Diana Laura Cavazos, Archivo Personal

Diana Laura Cavazos, Archivo Personal

Diana es profesora tiempo completo, por eso, daba sus clases de 8 de la mañana a 4 de la tarde…

Después, se reunía con sus estudiantes y algunas de las familias para reunir las botellas que servirían para construir el aula. El siguiente paso fue rellenarlas con arena y materiales de construcción para que fueran más resistentes. Poco a poco muchos miembros de la comunidad se unieron para apoyar a Diana y sus cinco estudiantes. Abuelos, hermanos padres y los demás estudiantes de su clase (36 niños) ayudaron a construir el proyecto. Tuvieron cinco meses para construirlo y una semana antes de que se cumpliera el plazo, aún faltaban detalles, así que 80 jóvenes del ejército colaboraron con la misión.

Diana Laura Cavazos, Archivo Personal

El impacto que tuvo fue inmenso.

La delincuencia, es algo común en el municipio de Matamoros, de hecho el Estado en el que se encuentra es uno de los más violentos de todo México y los niños, lamentablemente, están acostumbrados. En este sentido, las escuela no sólo se convirtió en un lugar positivo, seguro, hermético y literalmente a prueba de balas, sino también en un espacio educativo que promueve la implementación de proyectos sustentables en el país y resalta dentro y fuera de la comunidad escolar, la importancia de proteger el planeta. Pero hay algo más, el aula sustentable de Diana y sus estudiantes recibió una mención especial en un concurso llamado Diseña el Cambio, una convocatoria a nivel nacional que invita a los maestros a transformar la comunidad a través de ideas que surjan de los niños y sean apoyadas por toda la comunidad. En este caso, fue Ricardo él que tuvo la idea y movió a muchos para crear algo grande. Diana como docente creyó en él, potenció su noble idea, sus capacidades y lo convirtió en un agente de cambio dentro de un contexto que NECESITA la visión de estudiantes como Ricardo y las iniciativas de maestras como Diana.

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2018-09-24T15:01:10+00:00 abril, 2017|Comunidad escolar, Los profesores importan|1 Comment

One Comment

  1. Diana Laura Cavazos mayo 21, 2017 at mayo, 2017

    Muchas gracias su publicación me hizo muy feliz.

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