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¿Cómo usar la biología para comprender las crisis sociales con los estudiantes?

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¿Cómo usar la biología para comprender las crisis sociales con los estudiantes?

Una reflexión sobre cómo se puede transformar el aula en un espacio de investigación y análisis para comprender la contingencia de un país.

Escrito por: Profesor Invitado

diciembre 9, 2019

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Dribble

Los cambios que se han dado en la sociedad a nivel global han desarmado los paradigmas de la educación. Niños, niñas y jóvenes han cambiado sus formas de aprender, generando en los profesores la necesidad de generar cambios en nuestras formas de enseñar. Así, el solo uso de metodologías tradicionales, aquellas que ponen énfasis en el dato y en su memorización, que castigan el error y desdeñan las experiencias de vida de los estudiantes, parecen estar caducadas. En dichas metodologías, como lo mencionó el educomunicador y escritor argentino, Marío Kaplun, la voz de los estudiantes tiene poca cabida, y en palabras del educador Daniel Prieto Castillo, cancelan las oportunidades de expresión de los estudiantes.

Cambiar las prácticas educativas, innovar en el aula y flexibilizar la educación en los nuevos y diversos contextos parece ser una necesidad imperativa en la docencia. Es muy importante tener una mirada educativa más flexible, ya que estos temas pueden pasar de ser el enemigo público a plantearse como un mediador y una poderosa plataforma para el aprendizaje de los y las estudiantes desde distintas disciplinas.

Por esta razón, como profesora, he tratado de tener siempre esa mirada constructivista, ya que tengo la convicción de que la biología -mi disciplina- potencia la curiosidad y permite desarrollar un rol activo en los estudiantes, quienes construyen sus propios aprendizajes. Así lo hice con una actividad que quiero compartir con ustedes: Indagar en la contingencia nacional a través de la Biología.

Cortesía de Karin González

Esta actividad surgió de forma natural por parte de los estudiantes, desde las mismas clases de biología que imparto.

Todo empezó cuando estábamos abordando la unidad del sistema nervioso y salud e higiene mental. A partir de esta unidad de aprendizaje del currículum nacional, fueron mis propios estudiantes quienes sintieron la necesidad de investigar y realizar trabajos que unieran la biología y la crisis social.

Teniendo en cuenta que este grupo de estudiantes tiene motivaciones por seguir en un futuro carreras del área de la salud y la biología, algunos de los temas que surgieron fueron: Estrés en contextos de crisis; Neuroaprendizaje en contextos de precarización; Sistemas de salud en Chile comparados con la OCDE; Trauma ocular, Isapres y Fonasa como sistemas de salud en Chile; Efectos de los gases lacrimógenos en la salud; Recursos naturales y la crisis social, y Derechos humanos desde la mirada de la salud.

Cortesía de Karin González

Cada grupo debió tomar un tema y trabajarlo como una investigación científica, donde se potenciaron diversas habilidades y maneras de pensar como:

1. Comprender la naturaleza de la ciencia y de cómo se construye el conocimiento científico: el aprendizaje de las ciencias se relaciona íntimamente con el proceso de investigación. En este sentido, se considera que la investigación científica permite construir nuevos conocimientos, responder a preguntas que emanan de la curiosidad y la observación de fenómenos del entorno, resolver problemas y argumentar. En definitiva, son prácticas que todos los estudiantes deben manejar, y se reconoce la importancia de fortalecer su desarrollo tanto en hombres como en mujeres por igual. Mis estudiantes desarrollaron una investigación documental o bibliográfica. Para ello tuvieron que revisar diversas fuentes, seleccionar referencias bibliográficas, sintetizar información de textos científicos y comunicar científicamente, entre otras cosas.

2. Creatividad e innovación: con el trabajo mis estudiantes tuvieron la oportunidad de desarrollar habilidades de pensamiento divergente, producción de ideas, fluidez, flexibilidad y originalidad. El pensamiento creativo implica abrirse a diferentes ideas, perspectivas y puntos de vista, ya sea en la exploración personal o en el trabajo en equipo.

3. Desarrollo del pensamiento crítico: cuando los estudiantes aprenden a pensar críticamente, pueden discriminar entre informaciones, declaraciones o argumentos, evaluando su contenido, pertinencia, validez y verosimilitud. El pensamiento crítico les permite contrastar y cuestionar la información, tomar decisiones y emitir juicios, así como reflexionar críticamente acerca de diferentes puntos de vista, ya sea para defenderlos o contradecirlos con base en evidencias. Contribuye, además, a la autorreflexión y corrección de errores y favorece la capacidad de estar abierto a los cambios y de tomar decisiones racionales. El principal desafío en la enseñanza del pensamiento crítico es la aplicación exitosa de estas habilidades en contextos diferentes de aquellos en que fueron aprendidas.

4. Desarrollo de la metacognición: los estudiantes lograron con este trabajo de investigación “aprender a aprender”. Con un arduo proceso de evaluación formativa que conllevaba hasta más de cinco revisiones de proceso, donde se utilizaba el error como una estrategia de aprendizaje y no de castigo, sucedió algo que la física, profesora y autora Wynne Harlen menciona en sus textos: los estudiantes se iban haciendo conscientes de su propio aprendizaje y de los procesos para lograrlo. Esto les permitió autogestionarse con autonomía, adaptabilidad y flexibilidad.

Cortesía de Karin González

Este proceso involucró la reflexión propia sobre la posición actual, fijar los objetivos a futuro, diseñar acciones y estrategias potenciales, monitorear el proceso de aprendizaje y evaluar los resultados. La reflexión acerca del propio aprendizaje favorece su comunicación, por una parte, y la toma de conciencia de las propias capacidades y debilidades, por otra.

En este trabajo de investigación también se acentuó el foco en el desarrollo de actitudes como: pensar con apertura hacia otros para valorar la comunicación como una forma de relacionarse con diversas personas y culturas; trabajar colaborativamente en la generación, desarrollo y gestión de proyectos y la resolución de problemas, integrando las diferentes ideas y puntos de vista, trabajar con responsabilidad y liderazgo en la realización de las tareas colaborativas y en función del logro de metas comunes; trabajar con empatía y respeto en el contexto de la diversidad, eliminando toda expresión de prejuicio y discriminación, entre otras.

Cortesía de Karin González

Presentar lo aprendido en múltiples formatos fue clave para demostrar cómo la biología puede explicar el contexto nacional.

La investigación científica que realizaron mis estudiantes debía presentarse en formato de una infografía que potenciara la comunicación y desarrollo de un lenguaje multimodal, basado en la “Teoría de la Carga Cognitiva” (TCC) y su influencia en el aprendizaje. Según los teóricos de la TCC, cualquier instrucción o enseñanza es efectiva solo si su diseño ha tenido cuenta las características de la cognición humana. Así, la propuesta es juntar la información gráfica y escrita para reducir la carga cognitiva y para que se produzcan aprendizajes más significativos, ya que, como lo enuncia los autores Ruth Colvin Clark y Richard E. Mayer, la información nueva podrá ser adquirida sólo si la actividad mental del aprendiz puede relacionarla con los esquemas mentales de la información previamente almacenada en la memoria de largo plazo.

Trabajar con infografías como herramienta de comunicación científica, resulta muy satisfactorio para mí como profesora, ya que facilitan la transmisión de ideas de una manera coherente, sintética, alternativa y entretenida, y promueven la creatividad. También impulsan el pensamiento crítico, promueven la curiosidad natural de mis estudiantes por indagar y nos permiten, a nosotros (as) los profesores (as), comunicarnos con los estudiantes en su “mismo idioma”, desarrollando la empatía, la autoconfianza, la valoración de la interculturalidad, la adaptabilidad, la creatividad y el rechazo a la discriminación.

Al ensamblar los contenidos disciplinarios, en este caso la biología con la contingencia nacional, a favor del contexto de aprendizaje, los estudiantes se sienten directamente involucrados, por lo que expresan sentirse más cómodos, aumentando su atención, motivación e iniciativa por indagar e investigar. Al mismo tiempo, en este proceso de investigación basado en la contingencia nacional, también los apoderados de los estudiantes se involucraron espontáneamente, ya que aportaron a los trabajos de investigación de sus hijos e incluso ofrecieron bibliografía y recursos didácticos para compartir conmigo, lo que generaba un mayor y mejor clima de aprendizaje comunitario.

Cortesía de Karin González

La experiencia fue tan satisfactoria, que mis estudiantes me comentaron varias cosas sobre la actividad:

“Yo creo que la biología se encuentra bastante ligada con la contingencia nacional, no tan solo en el área de la salud, sino también con los problemas ecológicos que se reclaman. Nos ayuda a entender muchas cosas, por ejemplo, el funcionamiento de isapres (cómo los precios aumentan debido a ciertos factores de riesgo), la destrucción de espacios naturales con fines económicos y cómo esto afecta el ecosistema, etc. Nos ayuda además a comprender los procesos psicológicos por los cuales la gente pasa a través de crisis como la que está viviendo el país. Comprender desde un punto de vista científico la contingencia nacional, por otro lado, nos motiva a generar soluciones alternativas, ya sea informando, conociendo los primeros auxilios y creando proyectos para que el Chile que queremos no sea solo un sueño. Hacer trabajos sobre la contingencia nacional y la biología, personalmente me ayudó a entender la realidad del 99% del país”, me dijo Valentina Beas, estudiante de Tercero Medio.

Cortesía de Karin González

“Encuentro que el trabajo que hicimos en la clase de la profesora Karin sobre aspectos biológicos relacionados con la contingencia nacional, fue muy útil e íntegro, ya que en un contexto complicado pudimos investigar de manera objetiva ciertos aspectos relacionados a lo que está pasando en el país, en formato de infografía ayudándonos a primero, aprender a aprender y a investigar científicamente, e informarme a mí y a otros de una manera más interactiva y divertida, creando una experiencia grata para aprender. Y segundo, no solo aprendí de manera efectiva del tema que a mí me tocó investigar, sino que aprendí del resto de mis compañeros”, fue la percepción de Valentina Flores, estudiante de Tercero Medio.

“Considero que la propuesta de unir la biología con la situación actual del país mediante trabajos es increíble. En primer lugar, los estudiantes tenemos la oportunidad de conocer las cosas que están ocurriendo a través de un ramo dentro del horario escolar, además tenemos la oportunidad de investigar científicamente nuestros propios temas y de informar con hechos concretos, basados en evidencias científicas al resto de nuestros compañeros. No solo los estudiantes se motivan a conocer el contexto en el que estamos, sino que también se logra interesar al resto de la comunidad”, dijo Valeria Becerra, Estudiante de Tercero Medio, Biología Electivo.

 

Esta profesora de Biología también invitó a los profesores a reflexionar sobre sus propias prácticas y a construir entre todos un Chile más justo y más integrado, con ideas para transformar las clases en un aporte a la justicia social.

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2019-12-09T10:53:56+00:00 diciembre, 2019|Cómo aprenden los niños|0 Comments

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