Después de asistir a un programa de televisión sobre la educación en Japón, Hilary Priest, directora de la escuela The Grove, en Totnes, Reino Unido, tuvo una idea: compró 10 aspiradoras y puso a sus alumnos a limpiar las salas de clase. Aunque podría ser cuestionado por algunos, la medida de la directora, según explicó en la BBC, busca fomentar el respeto de los alumnos; el respeto por los espacios y por las personas que usualmente se encargan del aseo. De hecho, la medida ha permitido disminuir la carga de trabajo del celador de la escuela. “No necesitamos aumentar la carga horaria del conserje. De hecho, no ha tenido mucho trabajo en la limpieza de las aulas desde que los niños comenzaron a aspirar el polvo hace unos tres meses”, afirmó la directora.
Ahora, 10 aulas de las escuela tienen su propia aspirador, y los alumnos, algunos de sólo 6 años de edad, se turnan para limpiar distintos espacios, excepto la recepción del colegio. A los niños les encanta la medida y las familias también están de acuerdo con la estrategia. Cuando le preguntaron a Noah (un estudiante de 6 años) si estaba de acuerdo con esto, dijo: “sí, estamos protegiendo nuestra escuela”. Otro alumno llamado Imogen, también cree que es una buena medida para proteger los espacios y además dijo que su madre cree que es bueno pues “cuando crezca, voy a saber cómo usar la aspiradora”.
Una evidencia de esto es lo que sucedió en el pasado Mundial de fútbol en Rusia, donde los aficionados japoneses se quedaban limpiando los estadios después de los partidos. Ellos, aprendieron en la escuela a desarrollar esa actitud respetuosa. Ahora Noah, Imogen y otros alumnos de la escuela The Grove, también lo están aprendiendo.