En la Semana de la Mujer y con el objetivo de homenajear a las profesoras que día a día dedican su vida a la educación chilena decidimos mostrar su trabajo a través de los años. Para eso, revisamos los archivos de Memorias del Siglo XX.
¿Qué encontramos en esta búsqueda? Además de ver el cambio de la moda y el estilo a lo largo del tiempo, encontramos imágenes de mujeres comprometidos con la labor docente, profesoras comprometidas con sus alumnos, compartiendo con ellos, posando para las fotos con ellos y dejando, desde entonces, el nombre de la mujer educadora en alto. Ahora… ¡A viajar en el tiempo!
La profesora Modesta Araya junto a sus estudiantes. Ella estudió pedagogía en la Escuela Normal de La Serena.

Cuerpo académico de la Escuela Normal Rural de Ancud en la licenciatura de la primera generación de alumnas.

Profesora Elida González, junto a alumnos del 5º año básico del colegio Bernardo O’Higgins, entre los que se encuentran Silvia Carrillo y Meri Sandoval.

Fotografía del 1ºA de la Escuela Nº 20 de Coquimbo, en el centro de la imagen aparece la profesora Ramona.

Víctor Burgos, Guacolda Gacitúa, Bertina Navarro, Beti Valderas, Víctor Macías y Gladys Azócar.

Presentación en un acto escolar. De izquierda a derecha: Nancy Soto; Mercedes Morales; Beatriz Morales, quien aparece con una guitarra; Marta Díaz, profesora; María Soledad Soto, tocando acordeón; Leticia Mansilla; la profesora Margarita Morales, quien sostiene una guitarra; y Gladis Cárcamo.

Fotografía tomada por Miguel Montenegro, alumno de Ana Labbé. La imagen fue regalada a la profesora junto a una cariñosa nota. Testimonio del ejercicio docente, se aprecia una tiza en la mano de la profesora y la mano de una alumna tomando nota.

La Ilustre Municipalidad de Arica otorga medallas a los profesores que se acogen a jubilación. Ana Labbé se encuentra en tercer lugar.

Grupo de 8° año de la Escuela de Tulahuén, junto a su profesora jefe, Mónica Zeballos, posan para la fotografía.

¡Bravo por ellas! Por todas las mujeres que en el tiempo han decidido dedicarse a la maravillosa labor de educar.