Hoy celebramos el día de la Educación Parvularia y de los Educadores y Educadoras de Párvulos. Esperamos que esta efeméride y por supuesto el rol de estos profesionales tome mayor relevancia cada año. Esta profesión, cuyo valor muchas veces no es dimensionado por la ciudadanía, ha demostrado –con amplia evidencia– su relevancia para el desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas, así como para el crecimiento sostenible de los países.
Así lo evidenciaba James J. Heckman, Premio Nobel de Economía, cuyos estudios dan cuenta que, incluso en contextos de estrechez fiscal, el fomento de la educación parvularia de calidad –especialmente en los sectores más desaventajados– es una de las políticas públicas de mayor impacto social.
Lo anterior se debe a que el acceso a educación inicial, con educadores y educadoras de párvulos de calidad, tiene un impacto a lo largo de toda la vida de las personas, pues es a temprana edad cuando se sientan las bases neuronales que permiten desarrollar herramientas socioemocionales y cognitivas para desenvolverse mejor en sociedad. De esta manera, es generalmente el jardín y la sala cuna el primer espacio público y de socialización al que acuden los niños y niñas de forma sistemática. Éste es el primer espacio democrático, en el cual experimentan la empatía, la participación activa, la tolerancia y las nociones de colaboración.
Es por esto que en un contexto de crisis social como la actual, es más relevante que nunca contar con políticas públicas que fortalezcan la Educación Parvularia, y que entregue las condiciones necesarias para que los educadores y educadoras puedan hacer efectivo el potencial de cerrar las brechas que los niños y niñas arrastran desde su nacimiento y favorecer su desarrollo personal y social en forma plena. Desde Elige Educar estamos convencidos de que una de las bases de la democracia se encuentra en la educación inicial.
Alionka Miranda, encargada de ciudadanía y política de Elige Educar.