La grafomotricidad (“grafo” escritura, “motriz” movimiento), es un conjunto de movimientos necesarios que debe hacer la mano para poder escribir. El desarrollo grafomotriz del/la niño/a tiene como objetivo fundamental completar y potenciar el desarrollo psicomotor, a través de diferentes actividades.
Esta actividad, basada en las habilidades motoras finas, permitirá al niño/a el trazo de grafías que le ayudarán a adquirir destrezas motoras y servirá de base para el desarrollo futuro de la escritura. Así como para obtener un mayor dominio de su cuerpo: antebrazo, muñeca, mano y dedos.
La grafomotricidad es una habilidad que requiere un alto nivel de precisión y control, que debe adquirirse poco a poco con la práctica. Algo muy importante es que los estudiantes aprendan –en primer lugar– los movimientos de pinza, para agarrar objetos pequeños.
Se podría considerar que el primer contacto de expresión gráfica empezaría alrededor del año y medio, momento en que suelen aparecer los primeros garabatos. El/la niño/a actúa más bien por impulso y con total descontrol.
Más tarde, algo antes de los dos años, empieza a emplearse el codo en la realización de trazos (si bien aún sin coordinar ojo y mano) y a realizar garabatos circulares. Tras ello, poco a poco el niño va a ir aumentando el control sobre la muñeca y la fuerza de la mano, así como a seguir el movimiento de su mano con los ojos. Empiezan a aparecer los primeros trazos independientes.
A partir de los tres años, ya se produce un intento de controlar el movimiento ¿Por qué lo niños deberían aprender a través del movimiento? Un experto en neuromotricidad responde de la mano para hacer un trazo dirigido. Van combinando colores y pueden centrar el movimiento de tal manera que no se sale del papel, además de intentar identificar algo en el dibujo.
La grafomotricidad es fundamental para poder escribir y dibujar, además de contribuir a la precisión y habilidades al desarrollar diferentes tareas. Por eso, es recomendable reforzarla mediante diversas actividades como dibujar, pintar, colorear, recortar, hacer pasatiempos como los laberintos o unir los puntos, ayudarán a desarrollarla.
Hay muchos ejercicios de grafomotricidad que pueden hacer en casa con los/as niños/as. Además, se pueden entretener mucho realizándolos y adquirirán una gran concentración con su práctica.
La grafomotricidad también es el paso previo a la escritura, en donde los/as niños/as se preparan para la lectoescritura mediante una fase previa de garabatos y dibujos que sientan toda la base para comenzar a manejar los útiles necesarios para escribir.
Fuente: Una Mamá Novata