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Se puede lograr a través de actividades que no implican fórmulas, sino un inmenso mundo de interpretación y comprensión de los conceptos.

Acerca del aprendizaje
Fecha: 5 agosto, 2020

¿Cómo explotar el potencial matemático de niños y niñas?

El entendimiento del pensamiento matemático está unido a diversas experiencias que son necesarias e indispensables para llegar a construir el concepto de número o una Competencia Matemática Temprana (CMT), apta para comprender los desafíos académicos y sociales posteriores. Para desarrollar dichas competencias, es necesario que el niño o niña explore y aplique habilidades ligadas a tareas de comparación, clasificación, correspondencia, seriación, conteo y cardinalidad, entre otros.

En todas aquellas experiencias de aprendizaje, será siempre necesario incluir principios básicos de aprendizaje ligados a la progresión, secuenciación y dificultad progresiva. Adaptándolos, en todo momento, a las características de los niños y niñas, ya que ellos son los agentes activos principales en esta dinámica de adquisición de pensamiento matemático.

Los niños y las niñas tienen una capacidad infinita de desarrollar distintos tipos de habilidades en edades tempranas.

El desarrollo del pensamiento lógico ocupa un lugar importante en el proceso evolutivo de niños y niñas. Este tipo de pensamiento conlleva procesos de observación, interpretación, análisis, motivación y comprensión de relaciones, lo que manifiesta diversos principios meta-cognitivos básicos para el desarrollo de aprendizajes significativos.

Según una investigación del Grupo Complutense de Investigación en Didáctica de las Matemáticas, titulada “Pensamiento numérico en edades tempranas” , educadores y educadoras deben provocar la motivación y animar a los niños y niñas a avanzar en sus conocimientos intuitivos, lo que conlleva a potenciar sus estrategias iniciales.

Junto a ello es fundamental promover esta exploración dentro de ambientes sociales, donde la interacción y comunicación con otros sea respetuosa de la diversidad y pueda brindarse un enfoque colaborativo en busca del apoyo mutuo, dado en la relación de educadora y niños/as, como también entre pares.

Las niñas y los niños tienen de forma innata los números en su mente, cuerpo y alma.

Desde el contar hasta 3 para saltar desde la mesa al suelo, aprender la contraseña del teléfono de mamá o poner un canal en la televisión. Aprenden igualmente desde el lenguaje coloquial de los adultos a su alrededor, al escuchar y procesar frases tales como: “La última cucharadita…”, “¡Vamos, vamos! Un minuto para salir” y “Solo dos galletitas, para cuidar la pancita”, entre muchas otras.

No es casualidad que los dibujos realizados por los más pequeños de un lugar o individuos lo asocien a figuras geométricas, ya que en ese preciso instante en que están interpretando la realidad. Así, las habilidades de pensamiento se conjugan con las percepciones y emociones, dando una interpretación abstracta a algo real tangible para ellos.

Las habilidades matemáticas no significan que el niño o la niña cuente más rápido o más lento, que identifique o no los símbolos y cantidades, sino que desarrollen habilidades mucho más profundas. Un niño de 4 años perfectamente puede desarrollar habilidades de análisis y desarrollar el pensamiento algebraico con un problemas asociado a las matemáticas, física, química o ciencias en general.

¿Quién no jugó de chico con barro? Una de las actividades imperdibles de la vida.

Es aquí que de forma intuitiva los niños y las niñas desarrollan habilidades matemáticas, convirtiéndose en verdaderos escultores. A través del barro construyen, por ejemplo, modelos a escala de autos, castillos, personas e incluso comida, existiendo en esta última una gran posibilidad de que terminen probándola, literalmente.

El agua y la tierra despiertan la curiosidad, la emoción, la creatividad y además habilidades matemáticas como la formulación de una hipótesis sobre:

  • ¿Qué pasará al combinar agua y tierra?
  • ¿Qué proporción de agua y tierra será mejor para que quede más compacto?
  • ¿Cuántas figuras podré construir con esta cantidad de barro?

Y para qué decir del famoso cartón, caja de cereal, pote de mantequilla, envoltorio de chocolate o cualquier elemento considerado basura. Los niños convierten estos materiales en una fuerte o una guarida para refugiarse, ¡les encanta! Cuando realizan estas construcciones aplican, sin saberlo, conocimientos de Matemática y Física, tales como el equilibrio estático de los cuerpos; que es la distribución de cargas para que la estructura sea estable y no se derrumbe.

Esa caja que pasa a convertirse en un gran refugio y casa de juegos, acerca al niño o niña, desde la imaginación y la creatividad, a demostrar su percepción del mundo que los rodea a través de la estética de lo que está construyendo. La argumentación y la síntesis, mediante la incorporación de elementos increíbles  pueden ser una “cápsula de teletransportación” o un “circuito de cierre automático”, entre otras creaciones.

Es justo en ese instante que los niños y las niñas logran argumentar la razón de sus construcciones, explicando cada detalle a sus padres, tíos y/o abuelos.

Donde muestran un procedimiento y comunicación lógicos, fundamentos a partir de razonamientos intuitivos, incluso identificar sus propios errores y rectificarlos, para que esa estructura que construyó sea estable y cumpla con lo imaginado, comprobando propiedades de los elementos y deduciendo conjeturas.

Lo interesante de estas actividades es que nos muestran geometría, álgebra, probabilidades, inteligencia espacial, habilidades socioemocionales y que las habilidades matemáticas NO implican solo fórmulas, sino que lo maravilloso de la matemática es la interpretación y comprensión de los conceptos.

El gran desafío está en diseñar un proceso de aprendizaje consciente de estas habilidades. Potenciar y enriquecer las prácticas pedagógicas más comunes, técnicas, y estrategias a favor del desarrollo natural de habilidades matemática en niños y niñas en etapa escolar, por medio del juego y la exploración como base del descubrimiento innato que nos permite enriquecer nuestras habilidades día a día.

Cada propuesta de aprendizaje que cuestione la lógica, estará apoyando el desarrollo de habilidades del pensamiento matemático ¡A nuestro cerebro le fascina ser sorprendido!

Esta concepción invita a replantear el sistema educativo, modificar paradigmas sociales y mitos: la matemática no son solo números, son nuestro entorno, nuestra lógica, son nuestra realidad más cercana y es así como debemos desarrollarla y expandirla en niños y niñas.

Esta nota fue escrita por Camila Cornejo y Carolina Cabrera Valdebenito. Camila es educadora diferencial, especialista en trastorno específico del aprendizaje y experta en inclusión educativa en contextos escolares. En tanto, Carolina es profesora de Matemática y Computación, Master en diseño curricular y proyectos educativos, con pos título en Física; también es coach y formadora educativa Aprendizaje Basado en Equipos y especialista en evaluación y metodología de los aprendizajes.